Tom Brady se incorporó el miércoles por la noche al Salón de la Fama de los Patriotas de Nueva Inglaterra, el equipo en el que ganó seis de sus siete Super Bowls y se convirtió en el mejor jugador del fútbol americano y a su vez en uno de los más grandes deportistas del planeta.
Durante la ceremonia, ante un Gillette Stadium repleto, el dueño de la franquicia Robert Kraft anunció que se retiraría el número 12 y que además se erigiría una estatua en honor al histórico quarterback.
Brady ofreció un emotivo discurso en el que se acordó de familiares, amigos, aficionados, excompañeros y, especialmente, de Bill Belichick. Cerró su “speech” con una frase inolvidable: “Soy Tom Brady y soy un Patriota”.
Pero antes de llegar a este momento, explicó cómo se convirtió en una leyenda, y no tuvo reparo en compartir su receta del éxito.
“Comprendan esto: la vida es dura. No importa quién seas, habrá golpes, heridas y tropiezos por el camino. Y mi consejo es que te prepares. Porque las lecciones del fútbol nos enseñan que el éxito y los logros provienen de la superación de la adversidad y que los logros del equipo superan con creces los objetivos individuales de cualquier persona”.
“Enseñamos con el ejemplo. Nada importante en la vida se logra solo. Ésa es la manera de hacerlo de los Patriotas. Aquí en Nueva Inglaterra, fuimos el primer equipo en saltar al campo en un Super Bowl no como jugadores individuales, sino como una sola unidad. ¡Esos somos nosotros! Nosotros lo hicimos y fuimos los mejores del mundo. Y la historia nunca lo olvidará”, dijo Brady.
Reconocen a Roger
Esta misma semana, el extenista suizo Roger Federer, considerado como uno de los mejores de la historia también destacó por su discurso a los graduados de la clase 2024 del Darmouth College en Estados Unidos. Federer recibió el título honorífico de Doctor en Letras Humanas por su labor filantrópica y les habló a graduados, entre quienes estaba Isabella, hija de Tony Godsick, su socio comercial y agente.
Al igual que Brady, Federer reveló su fórmula para el éxito y cómo el tenis le ayudó a enfrentar situaciones difíciles en la vida.
“La primera es que es un mito la frase ‘sin esfuerzo’. La gente decía como un elogio que mi juego era sin esfuerzo. Pero solía frustrarme cuando decían que apenas sudaba. Tuve que trabajar muy duro para que pareciera fácil. Pasé años quejándome, insultando y lanzando mi raqueta antes de aprender a mantener la calma”.
“El talento importa, pero la mayoría de las veces no se trata de tener un don. Se trata de tener agallas. La disciplina y la paciencia son talentos. Confiar en uno mismo es un talento”.
“La segunda lección es: ‘Es sólo un punto’”, introdujo. Y explicó: “Puedes trabajar más duro de lo que creías posible y aún así perder. El tenis es brutal. Traté de no perder, pero perdí. Y a veces, a lo grande.”, finalizó la leyenda suiza.


