Los Leones no van a olvidar la serie ante los Conspiradores de Querétaro.
Primero, porque estos queretanos no son la caricatura a la que vapulearon en su viaje a la tierra de los marqueses a inicios de la temporada. Y luego, porque, como decían los abuelitos, “trajeron la sal”.
La serie que se extendió a cuatro días no pudo ver ganador a nadie en el único partido que pudo abrirse, y que ayer, tras un maratón de cinco horas, se saldó con un empate 2-2 en 12 episodios.
Todos vencieron a la lluvia, que finalmente dejó que se abra un juego, el primero de una doble cartelera. Fue el único que pudo jugarse, porque el agua hizo que se suspendiera y finalmente se quede el empate. El segundo choque quedó oficialmente cancelado. Una serie de un solo juego, sin ganador.
Nada les salió a los Leones tras que se pusieron arriba 2-1 con jonrón de Taylor Motter en la quinta entrada, y menos cuando el alto mando mandó a descansar a Odrisamer Despaigne tras seis actos, sino brillantes, sí sólidos: dos hits, una base y cinco ponches. Pero falló estrepitosamente Jhon Romero, los Conspiradores y su “sal” empataron y luego fue un suplicio para los Leones.
Mala suerte esa de irse a dormir recordando un empate en un juego que se pudo ganar por muchas razones.—Gaspar Silveira Malaver
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