En uno de los acostumbrados desayunos de los martes, en los cuales los temas de plática son los toros y el béisbol, fui obsequiado con un libro sobre la vida de un gran beisbolista mexicano que siempre vistió con orgullo y profesionalismo la franela de los Tigres de México.
Su nombre, Fernando Remes; su sobrenombre, el “Pulpo”, mismo que se ganó por la forma que rayaba en la perfección al defender las paradas cortas.
Su debut es en el año de 1962, cuando jugó sólo un encuentro y tuvo dos turnos al bate, logrando su primer imparable en la Liga Mexicana. En 1963 inicia la campaña como titular, manteniéndose así hasta el año de 1974. Nunca bateó sobre la cifra mágica de .300, pero su guante hablaba por él.
Su mejor temporada con el madero fue la de 1971, con .297 de porcentaje, y en lo defensivo aparece en el libro de récords con más asistencias en un juego de nueve entradas, con 14. En 1980 se convierte en el manejador de los felinos hasta la temporada de 1983, compartiendo ese puesto con Gregorio Luque. Actualmente Remes es presidente municipal de Poza Rica, Veracruz.
Termino recordando que los Tigres conquistan el tercer título de su historia en 1965, con sólo mexicanos en su róster y el famoso cuadro del millón, con Rubén Esquivias cubriendo la inicial, Arnoldo Castro la segunda, Armando Murillo la tercera y Fernando Remes las paradas cortas.
Nuestro béisbol tiene historia. Mérida, julio de 2024
