El “nuevo librito” que usan los mánagers hoy en día quizá sea la razón principal de la dolorosa, y también peligrosa derrota, que sufrieron ayer los Leones.

Los pilotos ahora quieren irse a relevista por entrada. Anoche, Roberto Vizcarra usó a uno de sus mejores abridores de la campaña, Yoanner Negrín, para trabajar la séptima, pero lo retiró y lo que siguió fue una deplorable actuación de los bomberos.

Lo que era un partido cerrado terminó en una victoria y pachanga para los Guerreros de Oaxaca, que ganaron 9-2. Los bélicos empataron la serie de primera ronda de la postemporada y, dijo su piloto Luis Carlos Rivera, “si sacamos uno de aquí, vamos a tratar de liquidar la serie en casa”.

Vaya que abandonaron fortalecidos los Guerreros el “Víctor Cervera Pacheco”, el estadio emergente de Kanasín que, si se cumple el ofrecimiento de Rivera, pudo haber marcado el final de la campaña en esta sede. Ayer entraron 4,841 espectadores, pero muchos se fueron cuando terminó el insultante octavo acto, en el que Sam Clay, Alex Tovalín y Darío Agrazal se combinaron para cinco hits y seis anotaciones.

Y la pregunta del millón: ¿por qué sacó Vizcarra a Negrín, cuando el “Asere”, caballo de batalla como abridor, pudo darle un relevo largo, tan vital si se toma en cuenta lo excesivamente gastado y maltrecho de este bullpen? O, mejor otra pregunta: ¿para qué meterlo? Negrín sacó la séptima en tres bateadores. Mantuvo a los Leones en la pelea, pues Oaxaca ganaba entonces 2-1 con un par de registros ante César Valdez en la segunda.

Los Leones perdieron el partido con su mejor carta y quemaron a uno de sus mejores elementos de la loma este año (Negrín) antes de viajar a la Verde Antequera a buscar al menos una victoria para que la serie regrese al “Panucho Park”.

Sin duda que necesitan batear. Sus carreras de ayer fueron por jonrones de Webster Rivas, en la quinta, y “Pepón” Juárez en la novena. Pero en la sexta, con dos en base, fallaron Art Charles, el rey del jonrón, y Juárez. Y en la séptima, llenaron la casa con un out, pero Norberto Obeso rodó para dobleplay.

El béisbol no es sólo de pitcheo, ni mucho menos sólo de bateo. Es de ambas, y para ganar se necesita un buen controlador de vuelo que haga que ambas funcionen.

Ah… y también: muchos aficionados se sintieron en estadios de fútbol o arenas de lucha libre mentándoles la madre a los umpires. Esos públicos no son los de béisbol. En MLB, se les detecta y se les expulsa.

Ojalá la serie regrese a Kanasín.— Gaspar Silveira

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