Después de varios intentos, Ivanna Villalobos Erosa logra una chuza.

Derribar los diez pinos nunca será fácil, menos cuando se juega bajo presión, pero dominar la escena en el mundo del boliche tendrá siempre su recompensa.

Las hermanas Desiré e Ivanna Villalobos Erosa se están convirtiendo en referentes del boliche, un deporte que gana adeptos y que las tendrá en los próximos días en el torneo de la Confederación Centroamericana y del Caribe (Concecabol) en San José, Costa Rica. Ser parte de la selección mexicana las tiene cargadas de motivación, máxime porque en el boliche han encontrado razones poderosas para su crecimiento, en lo deportivo y también en lo personal.

Y es que, de ser algo que les comenzó como una especie de recreación, el boliche les está dando otras pautas fundamentales.

Desiré estudia Healt Promotion en la Universidad de Monmouth, en West Long Branch, Nueva Jersey, a donde llegó con una beca deportiva por su nivel de juego en boliche. Ivanna, de 16 años, espera dar el brinco en 2025 a Estados Unidos para becarse y meterse a los torneos universitarios, antes del profesionalismo.

“Estoy muy emocionada de poder estar aquí, estudiando y jugando constantemente, con todas las facilidades, algo que en México no hay. Y ahora que se presenta esta oportunidad de representar a tu país en una competencia como el Concecabol, pues más motivada me siento”, señala Desiré desde Nueva Jersey, en una pausa de sus clases universitarias. En Monmouth hay muchas fortunas. Una, que en la misma universidad tienen un área de boliche, lo que le permite dedicarse al deporte y las actividades académicas, todo en el mismo campus.

A miles de kilómetros, Ivanna se toma un receso entre tiro y tiro para platicar con el Diario. Derribar los 10 pinos no lo es todo. Las chuzas salen solas y lo importante es poder concentrarse en medio del bullicio del Bowl de Altabrisa.

La bola, de 7 kilos, hace sonar la madera al soltarla y camino al final del canal.

“Este ha sido un año importante, logramos muchos objetivos como las medallas en Nacionales Conade, la participación en el Campeonato Mundial Juvenil. Pero no hay que bajar la guardia”, señala la joven, cuya vida se divide entre los estudios y los entrenamientos, intensivos ambos procesos.

Y estar en el Concecabol tico es otro paso. “Tengo 16 años, voy en segundo de prepa, y ya estoy comenzando a ver las opciones para conseguir alguna beca en Estados Unidos. Yo creo que lo vamos a lograr”.

Las dos están más que listas para unirse en los próximos días al equipo mexicano. Más que orgullosas el que como hermanas formen parte del elenco tricolor.

Desiree como integrante del cuarteto femenil de Sub-21, e Ivanna en la pareja de Sub-17.

Sus padres, Desy Armando Villalobos Correa y Cinthya Erosa Barahona, observando de lejos a Ivanna en Altabrisa y le ven sonreír tras la chuza. “Ver que disfruten lo que hacen es único”, dice la mamá. “Y tener a tus dos hijas en la selección nacional es algo grande, un motivo de orgullo”.

La carrera de ambas en el boliche no parece tener fin, al menos pronto. Tras la etapa universitaria quieren probar en primera fuerza y después, por qué no, en profesional.— Gaspar Silveira

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