El festival que se organizó en Madrid a beneficio de los damnificados por las inundaciones de la DANA en Valencia tenia un cartel con seis figuras del toreo y una jovencita llamada Olga Casado que está ahora en los cuernos de la luna.
Resulta que, con lleno en los tendidos del coso de Vistalegre y el mundo taurino mirándole en tele y en la plataforma One Toro, Olga toreo de tal manera que, premiada con dos orejas y un rabo, se fue en hombros triunfante. Le sacaron en volandas del coso de Carabanchel sus compañeros de la Escuela Taurina de Madrid José Cubero “Yiyo”.
Había dicho días antes que “quiero ser la mejor mujer torero que ha existido”. Su arrebato verbal tuvo todo tipo de respuestas a las puertas de esa tarde de trascendencia pues entrar con esas figuras no era fácil, menos con lleno y con tele encima.
Sus alternantes, todos toreando de forma benéfica (sin cobrar), fueron toreros de altísimo parné.
Enrique Ponce, en su campaña de despedida, dio vuelta al ruedo. Sebastián Castella, cortó una oreja y lo suyo fue alterar los medios con ruidosa declaración abierta sobre la plataforma que transmite los toros (en sus propios micrófonos), señalando que “vergüenza le tiene que dar a One Toro de televisar este festejo cuando debe mucho dinero”. De todo le dijeron a Castella y a los dirigentes de esa señal taurina.
José Mari Manzanares fue ovacionado, Alejandro Talavante cortó dos apéndices, y Fernando Adrián lo imitó, mientras que Roca Rey tuvo ovaciones.
Quedó para lo último Olga Casaso para su tarde soñada. De agregada, pasó a ser la estrella del festival, desde la entrada. Con un novillo dócil, mostró que tiene argumentos. Con el capote sus lances fueron finos, largos, y con la muleta pudo verse muy firme, con torerismo y garbo, ligando. Fue todo entusiasmo, que no importó la colocación de la estocada: le pidieron el rabo.
La tarde en que las figuras hacían grande el cartel finalizó como Olga Casado como la gran triunfadora. Los damnificados valencianos tuvieron importante aporte de la torería.— G.S.M.



