El párroco Cristhian Cáceres Solís acompañó al arzobispo Gustavo Rodríguez Vega durante la ceremonia
El párroco Cristhian Cáceres Solís acompañó al arzobispo Gustavo Rodríguez Vega durante la ceremonia

Con el anuncio de “¡Cristo ha resucitado!”, la parroquia de Cristo Resucitado, ubicada en la colonia Montecristo, reunió a cientos de fieles que acudieron para celebrar el domingo de Pascua. La resurrección de Cristo y el gozo por su misericordia convocaron a familias, grupos apostólicos y a la comunidad en general.

Desde la misa previa, el recinto comenzó a llenarse. Cada rincón fue ocupado por quienes acudieron con cirios y participaron en una eucaristía llena de simbolismos propios de la celebración, entre lecturas e imágenes alusivas a la resurrección.

La santa eucaristía fue presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, acompañado por el párroco del templo, el presbítero Cristhian Cáceres Solís, quien al inicio dirigió un mensaje a los asistentes para desearles una feliz Pascua.

Eje de la vida

Al término de la lectura del evangelio, el Arzobispo pronunció su homilía centrada en el sentido de la Pascua como el eje de la vida cristiana. “Estamos celebrando nuestra fiesta central”, expresó, y señaló que no se trata de una celebración aislada, sino de un tiempo que se prolonga y que da sentido a toda la fe. “Cada domingo es Pascua”, dijo.

En medio de su mensaje, explicó que este periodo invita a retomar los propósitos hechos durante la Cuaresma y a asumir un cambio que permanezca. “Es buen tiempo para tomarse los propósitos que nos hemos hecho. Adelante, vida nueva, sí se puede, con la gracia del Señor”, expresó monseñor.

También, indicó que la resurrección no es solo un hecho del pasado, sino una invitación a transformar la vida cotidiana. Comparó este proceso con la primavera, al señalar que así como la naturaleza se renueva, los creyentes están llamados a un cambio duradero.

Al referirse a las lecturas, destacó que durante este tiempo pascual la Iglesia recuerda sus inicios a través del testimonio de los apóstoles y la acción del Espíritu Santo, a quien señaló “como el verdadero protagonista en la vida de la Iglesia”.

Para concluir, llamó a los fieles a dar testimonio desde lo cotidiano, con alegría y coherencia. “La alegría que nadie nos puede quitar, el fuego de nuestra fe es el mejor testimonio”, expresó.

La celebración finalizó en un ambiente de fe cristiana, con los asistentes participando en lo que fue el último día de la Semana Santa, con la presencia de jóvenes que acompañaron con alegría la celebración.— Karla Cecilia Acosta Castillo