Los ojos de dos excampeones del mundo miraban a decenas de soñadores dar sus primeros pasos en el boxeo. Antaño, ellos lo hicieron, camino a la gloria del trono universal, pero en situaciones de total contrastante con respecto de lo que hoy en día se vive en el deporte, no sólo en la fistiana.
Más de cien personas, entre niños y adolescentes, participaron la tarde del lunes en una macroclase de boxeo en el Estadio “Salvador Alvarado”, una probadita de lo que será la clase nacional que realizarán en abril.
“Que aprovechen todo esto que se tiene”, dijo Guty Espadas papá, uno de los yucatecos que, alguna vez, se ciñeron una corona mundial de boxeo y que estuvieron presentes en la dinámica, junto con Miguel Torruco Garza, director nacional de Promoción al Deporte y Bienestar, y Armín Lizama Córdova, director del IDEY.
Con el “Huracán Yucateco” apareció Juan Herrera Marrufo (ambos monarcas de los pesos moscas de la AMB), además de Henry Vidal Gijón, entrenador que ha sido clave en la formación de púgiles amateurs para Yucatán en varias décadas.
La actividad se realizó, primero, en la explanada del “Salvador Alvarado”, donde hubo clase de taebo con Alex Rivas, reconocido instructor de esa especialidad, y luego se fueron al ring que se encuentra en el moderno gimnasio, entre sacos, peras y otros aparatos, en espacios para entrenar box.
La Clase Nacional, de acuerdo con funcionarios presentes, será el 6 de abril y pretenden realizarla de manera simultánea en los 32 estados del país. El Consejo Mundial de Boxeo apoyará el evento, en el que intervendrán otros exmonarcas mundiales y nacionales.
Guty papá, quien desde hace varios años entrena con Herrera Marrufo y Vidal Gijón en el estadio, destacó, con nostalgia, “lo que hubiéramos dado antes por tener instalaciones como estas, que son un verdadero lujo para los deportistas, y no sólo boxeo, sino en otras porque el ‘Salvador Alvarado’ tiene de todo para todos”.
“Nosotros entrenábamos como podíamos, no había gimnasios así. Si me preguntas cómo llegábamos a pelear por el campeonato del mundo, te digo que era casi a la bendición de Dios y a la entrega propia de cada uno. Todo era rústico, con deseos, o como decimos: con hambre de todo, hambre de comer, porque sabíamos que si ganábamos teníamos dinero para comer, y hambre de trascendencia. Eso es lo que decimos ahora a los muchachos, a las niñas y jovencitas que vienen, que aprovechen estas instalaciones, estas clases, los torneos. Y claro, que estudien, que es lo que sus papás quieren de primero. En nuestro tiempo, era o trabajabas o estudiabas, pero como había más necesidades, pues a la chamba, en nuestro caso, a boxear, con lo poco que había”.
Guty fue el segundo yucateco campeón del mundo (se coronó en octubre de 1976 noqueando a Alfonso López), con la leyenda Miguel Canto de primero (venció a Shoji Oguma). Juan Herrera se hizo campeón en septiembre de 1981 superando a Luis Ibarra), y también subieron al trono universal Freddie Castillo (dos veces) y Lupe Madera (en la famosa serie de peleas ante Katsuo Tokashiki). Una época dorada para el pugilismo local.
Ello, dijeron los organizadores de la clase, debería ser motivo grande para los bisoños peleadores yucatecos. Indicaron que, para promover este programa, se realizarán las macroclases y Yucatán es una de las primeras en agregarse al proyecto.— Gaspar Silveira Malaver



