Bienvenidos al Salón de la Fama, Ichiro Suzuki, CC Sabathia y Billy Wagner. Es un logro notable haber sobrevivido al desafío de la Asociación de Escritores de Béisbo en América (BBWAA, por sus siglas en inglés) para ser elegidos para Cooperstown.
Ichiro quedó a solo un voto de convertirse en la segunda selección unánime. El panameño Mariano Rivera lo hizo en 2019.
Suzuki, en las Mayores, fue principalmente un bateador de sencillos, sin batear para mucho poder y con una marca personal de 15 jonrones en una temporada.
Pero convirtió el bateo de sencillos dentro del cuadro y de rodados por el medio en una forma de arte.
Llegó a 200 hits en sus primeras 10 temporadas con los Marineros, liderando la liga en siete de esos años. En las últimas 10 temporadas, todos los jugadores de las Grandes Ligas se han combinado para solo 17 campañas de 200 hits, y la mejor de ellas fue la de Ronald Acuna Jr. con 217 imparables en 2023, un total que Ichiro superó cinco veces, incluido un récord de 262 en 2004, una temporada en la que bateó .372 (nadie ha bateado con un promedio tan alto desde entonces).
Teniendo en cuenta que no debutó con los Marineros hasta la temporada que cumplió 27 años, sigue siendo notable que Ichiro Suzuki sea uno de los 33 jugadores con 3,000 hits.
Los otros 32 promediaron 994 hits hasta la temporada en que cumplieron 26 años, siendo los 531 hits de Wade Boggs el total más bajo del grupo. De aquellos que debutaron después de 1930, todos los que son elegibles para el Salón de la Fama y no se vieron empañados por un escándalo de apuestas o de uso de sustancias prohibidas fueron elegidos en la primera votación, excepto Craig Biggio (que tardó tres intentos en ser elegido). Al haber llegado a los 3,000 hits, Ichiro fue una selección automática al Salón de la Fama.
Dos claves para el total de hits de Ichiro: su notable durabilidad y el hecho de que no recibió muchas bases por bolas (razón por la cual tuvo un OBP de .400 solo una vez en su carrera).
Tuvo un promedio notable de 159 juegos disputados durante sus primeras 12 temporadas, y sufrió solo una pequeña estadía en la lista de lesionados.
La imagen de Ichiro estirándose constantemente entre lanzamientos y en el jardín es tan parte de su imagen duradera como la de él corriendo por la línea de primera base o hacia la esquina para hacer otra atrapada espectacular.
Al final, a veces alguien no necesita un argumento en pro de miembro del Salón de la Fama; es solo una descripción que explica lo obvio: Ichiro es un miembro del Salón de la Fama, sin importar lo que digan o no los números.
A principios de su primer mes en las mayores, el locutor de los Marineros, Dave Niehaus, lo convirtió en una leyenda con su descripción de su famoso tiro para sacar de out a Terrence Long en la tercera base: “¡Estoy aquí para decirles que Ichiro hizo algo digno de Star Wars allí en la tercera base!”
Ichiro era un retroceso a una era diferente del bateo. Era un pionero. Absolutamente único en su especie. ¿Unánime? Ciertamente debería haberlo sido.
Retiro de número
Durante toda su carrera en las Grandes Ligas, el ahora miembro del Salón de la Fama de la pelota, Ichiro Suzuki, siempre estuvo envuelto en una especie de aura de misticismo.
Ichiro actuaba como si supiera algo que los demás desconocían, desde las modas psicodélicas y de alta costura que lucía dentro y fuera del entonces Safeco Field, hasta las a menudo crípticas frases que compartía a través de un intérprete tras otro día de tres hits en cinco turnos al bate.
El fenómeno japonés parecía tener todo resuelto mucho antes de llegar a Estados Unidos en el 2001, debutando en Grandes Ligas como un novato de 27 años.
El martes, recién recibido el anuncio de su exaltación en la Clase del 2025 del Salón de la Fama de Cooperstown, junto a CC Sabathia y Billy Wagner, Ichiro ofreció una rueda de prensa en su estadio local, ahora llamado T-Mobile Park, acompañado por Kevin Martínez, presidente de operaciones comerciales del equipo, y su intérprete Allen Turner.
Cuando se le pidió que describiera el momento más significativo de su carrera con los Marineros de Seattle, Ichiro, cuyo número de uniforme 51 coincide ahora con su edad, no mencionó inmediatamente la temporada 2001, cuando ganó los premios al Novato del Año y al Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Tampoco habló de 2004, cuando rompió el récord de George Sisler de 257 hits en una temporada, terminando con 262.
En su lugar, recordó el día inaugural de 2018, cuando regresó a la organización de los Marineros tras su paso por Nueva York y Miami, y fue recibido con un apoyo abrumador por parte de los fanáticos de Seattle.
“Obviamente los sentimientos que tengo hacia los aficionados de Seattle son muy especiales, lo llevo en el corazón para toda la vida”, dijo Suzuki.
Esos sentimientos han sido correspondidos por el equipo, que honrará a Ichiro con una ceremonia oficial en el T-Mobile Park el 9 de agosto, en donde será retirado oficialmente su número.
“Tú histórica elección es otro ejemplo de tu excelencia, otro logro extraordinario entre una larga lista a lo largo de tu ilustre y revolucionaria carrera”. expresó Martínez.— AP y EFE
