Bien podría decirse que no hay nada qué reclamarle a Rodrigo Pacheco Méndez: dio lo que pudo ante un rival que le aplacó en los cuartos de final del Yucatán Open.
Tampoco es conformismo. La realidad es que mientras Rodrigo va dando sus pasos de principiante en la ATP, el chileno Cristian Garín, quien alguna vez fue 17 del mundo, está convertido en uno de los mejores tenistas latinoamericanos del momento. Su nivel de juego va respaldado por una experiencia de una década en el Tour, y su cuenta bancaria tiene más de 6 millones de dólares en premios.
Garín, segundo sembrado, cumplió los vaticinios y superó a Rodrigo, séptimo preclasificado, con sets de 6-3 y 6-1, en una de las mejores noches de tenis vividas en la cancha estadio “Lorenzo Molina Casares” del Club Campestre.
Rodrigo aguantó el tiroteo en el primer set. Se pusieron 2-2 y Garín llegó a la ventaja en 4-2, pero en el séptimo game, vaya agarrón. Veinte minutos duró ese juego, en una batalla sin dar ni pedir cuartel.
Pero cuando el andino se acomodó en la cancha, comenzó un recital. Un saque muy educado (pese a que no es alto ni de brazos largo), con potencia y colocación. Cerca de la red o en el fondo, puso la pelota donde quiso. Rodrigo estuvo más en la línea final y el chileno forzó los errores del yucateco.
Pero bien dijo el chileno a Rodrigo tras el partido: “No te frustres”, reconociendo la dificultad que encontró en el casi veinteañero local.
Dicen que de las derrotas ante los grandes aprendes más y seguramente a Pacheco Méndez, siempre que quiera, le dará mucho este partido, por lo que hizo, por hacerlo ante un rival de altísimo nivel, y en su casa.
Luego de este juego de singles, Pacheco descansó un rato y regresó a la cancha para hacer pareja en dobles con el suizo Kilian Feldbausch, con quien avanzó a la final tras vencer a los estadounidenses Cleeve Harper y Tyler Zink, 6-4 y 6-1. La primera corona de ATP para Pacheco puede llegar hoy en parejas. Lo demás, al tiempo.— Gaspar Silveira Malavder
