Salir triunfante, es uno de los sueños de los toreros que hacen el paseíllo en la Plaza de Las Ventas. En la foto, Alejandro Talavante
Salir triunfante, es uno de los sueños de los toreros que hacen el paseíllo en la Plaza de Las Ventas. En la foto, Alejandro Talavante

En Madrid se encuentra la capital del toreo, es el coso más significativo de la tauromaquia. Desde su inauguración han actuado en ella los mejores espadas, su arena ha sido testigo de grandes faenas y es considerada por tirios y troyanos como la plaza más emblemática. Es la reina de la calle de Alcalá y me refiero a la monumental Plaza de Toros de Las Ventas, inaugurada en el año 31 del siglo pasado, con la presencia del rey Alfonso XIII.

Para su construcción se siguieron los lineamientos del arquitecto José Espeliú, quien optó por un estilo mudéjar, haciéndose presente en el interior y exterior la ornamentación árabe, donde se pueden apreciar los azulejos pintados a mano que le dan una belleza única.

El tendido está dividido en diez secciones, siendo el número siete donde se aglomeran los aficionados más exigentes, los radicales, quienes pocas veces están de acuerdo con la mayoría y a través de sus característicos aplausos hacen sentir su inconformidad.

Las Ventas es recinto de la feria más importante de España, San Isidro, que se celebra entre los meses de mayo y junio, es la verbena española que más corridas realiza y donde todos los espadas quieren salir por la famosa Puerta Grande o Puerta de Madrid, que se encuentra entre los tendidos 7 y 8 y que conduce precisamente a la calle de Alcalá. Pero sólo los triunfadores pueden salir de ella en hombros.

En el exterior del coso hay esculturas de bronce, siendo la más significativa, a mi criterio, una que no está erigida en honor a un torero, sino que rinde homenaje al científico escocés Alexander Fleming, quien con su descubrimiento de la penicilina ha evitado la muerte de muchos toreros. Éstos humildemente agradecen al Nóbel su hallazgo.

Algo que ningún aficionado se debe perder es un tour al interior, donde por unos pocos euros un audio guía te conduce por los lugares más interesantes de la plaza, como el museo taurino, la puerta de cuadrillas, la capilla, la enfermería, el callejón y el ruedo. El aficionado no se debe desaprovechar una experiencia única: torear a través de realidad virtual a un miura de seiscientos kilos, cuyos pitones imaginarios pasan rosando las ropas del “torero” improvisado.

El redondel sólo ha tenido un período funesto, que aconteció durante la guerra civil española, cuando fue usado como un campo para concentrar a los enemigos del franquismo.

Al igual que los musulmanes realizan una peregrinación a La Meca cuando menos una vez en su vida, los taurófilos de hueso colorado deben visitar una vez el santuario taurino de Las Ventas. ¡Que viva la fiesta brava! ¡Olé! Mérida, mayo de 2025

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