El béisbol mexicano perdió ayer a uno de sus más notables hombres de pantalón largo.

Hijo de un libanés que fue tan apasionado como él, Roberto Mansur Galán creó una de las dinastías más grandes de la historia, llevando a los Diablos Rojos a ganar diez campeonatos en la Liga Mexicana.

Tenía 77 años de edad al fallecer en Córdoba, Veracruz, donde vio la primera luz.

Fallece Roberto Mansur Galán a los 77 años

Su padre, Chara Mansur, hizo grandes a los Cafeteros de Córdoba y Roberto heredó esa pasión, pero la pulió, yendo más allá del simple juego de pelota.

No solamente aprendió los secretos de administrar una empresa beisbolera, sino que supo de todos los conocimientos para hacer del béisbol un arte.

Por sus conocimientos sobre el béisbol, las estadísticas y los peloteros, podía él mismo dirigir a los Diablos, y muchas fueron las veces en que él daba las órdenes desde su palco.

Contrató a los mejores extranjeros y mexicanos de la época, hizo hábiles movimientos para obtener jugadores, pero igual sobresalió por algo que no todos se animan a hacer: forjar jugadores y promoverlos.

Los Diablos se pusieron a la cabeza en el proceso de hacer scauteos, try outs (en Yucatán lo hicieron muchas veces) y visitas a todos los rincones del país donde hubiera un pelotero con material de prospecto.

Pero además, en el firmamento de la pelota profesional, los Diablos impusieron condiciones en el terreno de juego.

Sus batallas tórridas con los Tigres de Alejo Peralta y los Sultanes de Monterrey de Pepe Maiz son recordadas, incluso más allá de los diamantes.

Por cuatro décadas fue parte vital del béisbol mexicano, desde sus inicios con el Córdoba de 1972, que fue campeón.

Y luego vino la una época en que dominó el rojo en la LMB, mientras los Diablos ganaban campeonatos, igual vendían peloteros al béisbol de Grandes Ligas.

Así se fueron figuras mexicanas como Salomé Barojas, Elmer Dessens, Ricardo Rincón, Francisco Córdova, y se forjaron muchas figuras que brillaron en México, como el “Borrego” Sandoval, Danny Fernández, sin mencionar a las figuras de los años 70 y 80, como Ramón Arano, Maximino León, Alfredo Ortiz.

Para ello, Mansur Galán se rodeaba siempre de los mánagers y directivos más influyentes y conocedores.

En los anales de la pelota está la relación que vivió con Benjamín “Cananea” Reyes, que llevó a los Diablos de Mansur a la cima.

Legado y rivalidad con los Leones de Yucatán

Una de sus últimas rivalidades fue con los Leones de Yucatán, nacida desde aquel memorable 1984 en que las fieras eliminaron en cuatro juegos a uno de los equipos mejor armados de la historia de los escarlatas.

Luego, trabando amistad con Gustavo Ricalde Durán, quien le ganó una memorable serie de primera ronda de playoffs con el puñado de peloteros jóvenes que terminaría ganando el cetro de 2006.

Tuvo una influencia muy grande en la Liga Mexicana, una liga muchas veces criticada porque, decían, era quien manejaba a los presidentes de la LMB.

Fue, también, durante muchos años el líder del comité de dueños que formaba el consejo de la Liga Mexicana. Era la voz cantante del circuito, especialmente cuando Alejo Peralta se retiró.

Mansur Galán se retiró en 2017 del béisbol organizado y fue entronizado en 2022 en el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano.

Fue el enlace directo de la administración que él dirigía del México a la nueva, que está en manos de la familia Harp Grañén. Él se la vendió al banquero Alfredo Harp Helú.

Se sabe que la relación no terminó de buena manera.

De forma extraña, el anuncio de su muerte fue hecha por el Salón de la Fama en su cuenta de X, mientras que en las redes sociales de los pingos no apareció noticia sobre su deceso.