MÉRIDA.- Guty Espadas y Juan Herrera miraron, sorprendidos, las colecciones del Diario en que aparecen titulares enormes que informan de sus grandes hazañas.

Revivieron el día de su coronación como campeones mundiales de boxeo y sus momentos más emblemáticos en el deporte.

Guty Espadas y Juan Herrera, campeones yucatecos del boxeo

Durante una hora, visitaron el Diario, especialmente la Megateca (el archivo), en un ejercicio que les hizo recordar su vida en los cuadriláteros, con fotos inéditas de sus entrenamientos, con sus familias, con los mejores de la época, carteles originales.

El pasado de los héroes que les refrescó la memoria y los trasladó a tiempos brillantes, de lucha, entrega y sacrificio, entre emociones y cerca de las lágrimas.

  • LUPE MADERAMonarca minimosca luego de épica serie de peleas con Katsuo Tokashiki en Japón
  • FREDDIE “CHATO” CASTILLODe San Sebastián, es el único peleador yucateco que ganó dos títulos mundiales de boxeo

“Casi casi sentí que volví a ser campeón”, dijo Espadas Cruz, “Guty Machetes” o el “Huracán Yucateco” frente al tomo con la publicación del 3 de octubre de 1976.

Ese día después, contra pronóstico, se proclamó monarca universal de los moscas, noqueando al panameño Alfonso López en el Forum de Inglewood, California.

Y “Juanito” estuvo a nada de soltar una lágrima al mirar la página de Deportes del 3 de mayo de 1982.

El día 1, en el Parque Carta Clara, ante más de 10 mil personas, escribió su leyenda con una derrota inmerecida ante Santos Benigno Laciar: el argentino arrebató la diadema a Juan, quien abdicó al trono con un hombro dislocado.

“Así pelee seis rounds y tenía ventaja, estaba ganando la pelea. Siete veces me acomodaron el hombro”, dice Herrera. “Y me emociona saber que ustedes recuerden estas fechas con sus fotos y sus periódicos”.

Época de gloria del boxeo yucateco, con legado de campeones mundiales

Recordaron la llamada “época de gloria” del boxeo yucateco, iniciada por el gran Miguel Canto, quien, reconocen, fue el que siguió la huella del que estaba llamado a ser el primer campeón, pero se malogró a sí mismo, Vicente Pool.

Y vertieron elogios también para los otros monarcas mundiales nacidos en Yucatán, Freddie “Chato” Castillo y Lupe Madera, fallecido.

Eran, afirman, épocas en que “lo que había era hambre de verdad. Boxeábamos porque necesitábamos comer, y porque queríamos ser alguien”, dice Herrera, quien en septiembre de 1981 noqueó en el Carta Clara al panameño Luis Ibarra para hacerse del cinto de la AMB. “¿Y sabes por qué gané? Porque no creían que iba a ganar.

Eso me hizo creer a mí mismo que sí podía hacerlo”.

100 años de deporte en Yucatán

El Diario los invitó a la Redacción como parte de sus actividades por el primer centenario de la aparición de El Periódico de la Vida Peninsular, con fecha del 31 de mayo de 1925. Propiamente, la idea era que vieran sus recuerdos.

“Y me voy muy emocionado por lo que pudimos ver, por la forma en que cuidan este tesoro. Hoy puedo decir que gracias a estos reportajes ustedes están haciendo que muchos que no saben quiénes somos nos conozcan”.

Así lo dijo Guty, quien realizó cinco defensas de su corona, y luego tuvo una oportunidad más, que no pudo ganar.

Herrera Marrufo se sinceró diciendo que “los tiempos y las épocas son totalmente distintos“: “Hoy los muchachos no tienen ambiciones, no quieren sacrificar, se conforman con hacer lo conveniente”.

“Nosotros peleábamos por el campeonato del mundo hoy y menos de dos meses después ya estábamos listos para pelear otra vez. Ahora, pelean hoy, y dentro de seis meses, otro combate. Y van a doce rounds”.

Guty, como Canto, reinó cuando los combates eran a 15 vueltas.

“Los entrenamientos tenían que ser más fuertes, más duros, todo rústico, porque eran peleas más largas”.

“¡Mira esta foto! Mi papá hizo esa mesa”, dice Guty al observar una imagen sacada de un sobre manila con su etiqueta, en que se le ve entrenando en el Gimnasio San Francisco.

Otra foto le deja ver junto a su madre y exclamó: “Mi santa madre… mi mamita querida, que a veces me regañaba cuando me escapaba, pero valió la pena todo lo que hizo. Hoy le doy gracias”.

Boxeadores yucatecos reviven las glorias del pasado

En la visita arribaron armados con sus portafolios especiales en que les llegaron sus cinturones de la Asociación Mundial de Boxeo.

Guty llegó acompañado igual por uno que le otorgó el CMB por la hazaña de ser padre e hijo campeones, junto con Guty Espadas Espinosa (primeros de la historia), además de cuando ganó los Guantes de Oro y el campeonato estatal mosca, en 1970.

Tela en tonos tricolores que se van desgastando por el paso de los años, pero que son su orgullo máximo.

Juan no tiene los estatales porque, dice, “los presté para premiar a un campeón y nunca me los devolvieron”.

Entrevista completa a Guty Espadas y Juan Herrera en el Diario

Posaron para las fotos del recuerdo, con sus imágenes y los ejemplares, que retratan y conservan intactos los momentos brillantes de una vida de sacrificio y éxito que los tiene en un sitio especial.

“Sales a la calle y te saludan, te reconocen muchos… Y te llaman ¡Campeón!… Eso no se paga con nada”, dice Guty.

Y sí. La leyenda no tiene precio y es parte del orgullo del deporte yucateco, de una época dorada. El Diario la sigue contando.