Uno de los dolores de cabeza más grandes de los equipos de la Liga Mexicana es el pitcheo. Otro, sin duda, debe ser el de las asistencias a los parques de pelota.
Los Toros de Tijuana, que aparecen como líderes del renglón de carreras limpias admitidas en la campaña 2025, compilan efectividad de 4.75, es decir, aceptan casi cinco carreras por cada partido de nueve entradas. Y tras los bureles, solamente un equipo más va por debajo de 5.00, los Sultanes de Monterrey, con 4.84.
Del resto, once equipos aparecen de bajo de 6.00 (los Leones son 12 en la tabla, con 5.95), y hay dos cuyo PCL es un espanto: Rieleros de Aguascalientes, con 7.55, y Conspiradores de Querétaro, con 8.35. A la novena queretana, que llega hoy a Mérida, le han anotado 323 carreras en 38 encuentros, más que a cualquier otro club.
La expansión a veinte equipos, que se vive desde la temporada pasada, está pasando factura. Desde que eran 16 equipos había problemas serios con el pitcheo, y ahora, con 20, más. Los rósters se ampliaron, pero la calidad de los lanzadores, no sólo de mexicanos, sino de extranjeros y de doble nacionalidad, es muy baja.
Pobres entradas
La misma expansión ha sido difícil para el punto de las asistencias: hay plazas que han mostrado, desde su aparición, que no tienen capacidad o atractivo para meter gente a las tribunas.
La semana pasada, con Diablos Rojos y Leones jugando de visitantes, las grandes entradas no se reflejaron en los reportes de la LMB. El domingo, el partido que atrajo más gente fue el que sostuvieron los Saraperos de Saltillo y los Charros de Jalisco, en el Estadio Panamericano de Zapopan, y no es para echar las campanas al vuelo: 3,719 personas vieron ese juego.— Gaspar Silveira
