SALAMANCA, España (EFE).— Morante de la Puebla, en plan artista, cortó un rabo en “La Glorieta”, en Salamanca, y salió a hombros, igual que el joven Marco Pérez, quien obtuvo dos orejas.

Quien marcó diferencias en el festejo, absolutamente, fue el torero sevillano, quien desde con el que abrió plaza dejó un manojo de verónicas de muchos quilates tras el recibo con una larga a un toro corretón de Ventana del Puerto. Fue preciosa la media de broche.

Tras el brindis a Santiago Martín “El Viti”, Morante firmó una bella faena en un palmo de terreno, en el tercio, planta hundida y hombros descolgados, a cámara lenta por ambos pitones, aprovechando la nobleza del astado. La espada, sin embargo, le hizo perder los trofeos.

Al tercero le inició faena Morante por alto con ayudados a un toro rebrincado de García Jiménez, al que se quitó de encima con brevedad y habilidad.

Pero lo verdaderamente grande llegó en el quinto, de Garcigrande, con el que dejó reminiscencias antiguas en el recibo con recortes de rodillas y con el que puso la plaza en pie con el precioso quite por cordobinas.

Mantuvo el nivel de entusiasmo, o más, en el último tercio, con una apertura de hinojos por alto antes de cuajar a placer a Repique, un gran toro, con mucho recorrido y clase en su embestida y que acabaría premiado con la vuelta al ruedo. Toreo excelso del de la Puebla del Río, a cámara lenta, pura naturalidad, armonía y compás. Y para rematar unos originales molinetes a dos manos. Enterró el acero y a sus manos fueron las dos orejas y el rabo con “La Glorieta” convertida en un auténtico manicomio.

Y la jornada en España tuvo una corrida muy especial: en Marbella, se indultaron dos toros de la ganadería “El Freixo”, propiedad de Julián López “El Juli”, uno lidiado por Alejandro Talavante y el otro por José Mari Manzanares. Faenas de gente grande, pero, como siempre, entre divisiones.

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