“Si le tuviera miedo a Pogacar no estaría aquí”, aseguró ayer el danés Jonas Vingegaard, el gran rival del esloveno para el Tour de Francia de 2025 que comenzará este sábado en Lille, en el norte de Francia, que afronta “más fuerte que nunca”.
“Tadej tiene pocos puntos débiles. Si los hubiera, no se lo diría. Guardamos esas cartas para nosotros”, aseguró el ciclista del Visma en una conferencia de prensa en el hotel de su equipo.
Segundo de la pasada edición, Vingegaard aparece como el gran rival del esloveno Tadej Pogacar, defensor del título y que persigue su cuarto Tour en lo que se plantea como sexto duelo entre los dos corredores que han ganado las cinco últimas ediciones.
El danés reconoció que el año pasado no pudo desplegar todo su potencial ante Pogacar por la caída que sufrió en la Vuelta al País Vasco, que le mantuvo muchos meses sin poder entrenar, lo que le hizo llegar al Tour falto de rodaje.
“Me hizo falta mucho más tiempo del previsto para encontrar mi estado inicial. Casi un año. Tantas semanas postrado en la cama me hicieron perder mucha masa muscular”, manifestó.
En plena forma
Ahora, el danés ha recuperado su forma habitual y sabe que el Tour de Francia le transforma, es la carrera donde mejores resultados ha logrado, dos triunfos finales, lo que eleva sus expectativas pese a no haber completado una buena temporada, en la que sólo ha ganado la Vuelta al Algarve.
“Mi cuerpo se siente como antes de la caída desde hace unos meses. Puedo decir que estoy más fuerte que nunca. Estoy en el nivel más alto que nunca he alcanzado”, afirmó el danés.
“El año pasado también competí en el Tour en un gran nivel, pero la diferencia con este año es importante. Tengo un poco más de peso, pero es a causa de la masa muscular que he recuperado. Veremos si es suficiente”, señaló el ciclista del Visma.
Sequía local
Cuatro décadas han pasado ya desde la última victoria de un francés en el Tour. Cuando comience su edición de 2025, los aficionados galos mirarán con añoranza el recuerdo de los 80, cuando sus ciclistas pintaban algo en el pelotón y Bernard Hinault cerró con su quinta victoria la serie de 36 triunfos franceses.
Se inició entonces un largo periodo de sequía que ha desembocado en una crisis profunda, sin que en el futuro más próximo se atisbe quién puede suceder al “tejón” en el escalón más alto del podio de París. “Tendrían que caerse todos los demás para ver a un francés ganar”, aseguró Hinault, muy crítico con la falta de espíritu combativo de sus compatriotas, pero que reconoce hoy mismo su país no cuenta con un ciclista de condiciones físicas capaz de rivalizar con los favoritos Pogacar y Vingegaard.
No le falta razón al bretón, puesto que ningún francés figura entre los candidatos al podio final, lo que no ha mermado un ápice el entusiasmo del país por una carrera en la que late el corazón de la nación cada mes de julio.
El fervor popular que se vive en las calles de Lille a pocas horas del banderazo de salida de la edición 112 atestigua claramente que sin candidatos a la victoria final Francia sigue enamorada del Tour, que es el evento deportivo más importante del país en el verano.
Será la primera edición en muchos años que el Tour no salga “ni un centímetro” de Francia, en palabras de su director, Christian Prudhomme, que ha dado pasos decididos a la internacionalización de la justa.— EFE
