Raúl Jiménez celebra el empate en la final contra los Estados Unidos
Raúl Jiménez celebra el empate en la final contra los Estados Unidos

Terminó una edición más de la Copa Oro.

La selección mexicana volvió a hacer válido el pronóstico al ganar su decimotercer título de la Concacaf, en un torneo en el que, si bien el once de Estados Unidos jugó con un plantel alternativo y el canadiense no contó con algunas de sus figuras, la escuadra dirigida por Javier Aguirre se lo tomó con total seriedad y sin lugar a dudas fue el mejor equipo del torneo.

Esta Copa Oro contó con la particularidad de que su duelo por el título fue el último partido oficial para mexicanos y estadounidenses antes de la Copa del Mundo 2026 en la que serán coanfitriones (junto con Canadá).

Importantes irrupciones

Uno de los puntos positivos que tuvo este torneo fue el aterrizaje del yucateco Marcel Ruiz en el mediocampo en la Selección. Ya había sido considerado en convocatorias anteriores, pero no había sido tomado en cuenta por varios entrenadores (incluido el “Vasco”).

A partir del segundo partido (la victoria ante Surinam), el jugador del Toluca fue titular en cada uno de los encuentros del torneo, jugando 70 minutos en sus dos primeras apariciones y cerrando con los 90 a partir de los cuartos de final.

Así como Marcel, otra grata revelación fue la del juvenil Gilberto Mora, jugador de 16 años del Tijuana, quien tras no jugar ningún minuto en la fase de grupos fue la gran sorpresa de Javier Aguirre en los cuartos de final contra Arabia Saudita y no dejó la titularidad por el resto del torneo. Asistió a Raúl Jiménez en la victoria 1-0 contra Honduras en las semifinales.

Consagración defensiva

Otro de los puntos destacados del Tri en este torneo fue la solidez al momento de defenderse.

La selección mexicana únicamente recibió gol en el primer partido (dos de República Dominicana) y en la final (uno tempranero de Estados Unidos).

Cabe destacar que en el primer encuentro, ante República Dominicana, el defensor del Génova de Italia, Johan Vásquez, no tuvo minutos ya que regresaba de una lesión. A raíz de su regreso junto a César Montes, el Tri se volvió una dura muralla para sus rivales.

No todo fue positivo

Sin duda el aspecto más negativo de este verano fue la rotura de ligamento cruzado que sufrió Luis Chávez en su rodilla derecha.

El mediocampista era uno de los que más debía demostrar en este torneo, ya que desde su fichaje con el Dínamo de Moscú se le perdió un poco la pista, al grado de que había dejado de ser llamado a la Selección.

Ahora, a un año del Mundial, Chávez afronta una de las lesiones más temidas para los jugadores, misma que podría dejarlo fuera del torneo del próximo verano.

Y finalmente, el estilo.

Pese a ganar un nuevo torneo, es una realidad que el Tri sigue sin convencer a nivel colectivo, sobre todo en cuanto a la generación ofensiva.— FEDERICO TORIJA

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