En Tucson se celebraba un juego de pretemporada entre los Diamonbacks y los Gigantes de San Francisco.
Era la séptima entrada, en el centro del diamante, por los crótalos estaba un impresionante jugador de dos metros con ocho centímetros de estatura apodado “Big Unit”. Por los colosos, en la caja de bateo en espera del lanzamiento Calvin Murray.
El serpentinero suelta el disparo, una recta que alcanza cerca de cien millas, la esférica hace diana en el pequeño cuerpo de una paloma que volaba por el parque y lamentablemente se atravesó en la trayectoria del misil. Decenas de plumas albas se vieron en el aire, la bola nunca llegó al guante del receptor, ni fue conectada por el bateador. Caso único en el béisbol. ¿Cómo se debía cantar este lanzamiento? Los árbitros, después de conferenciar, determinan que para efectos estadísticos el lanzamiento nunca se realizó, se decretó bola muerta, aunque la fallecida fue el ave. El autor: el serpentinero zurdo Randy Johnson.
Ese titán en un principio era un pítcher descontrolado que otorgaba muchas bases por bolas, hasta que Nolan Ryan le recomienda cambiar su forma de lanzar y le muestra la manera correcta, asimilando la cátedra que lo consolidó como uno de los mejores lanzadores de las Grandes Ligas. Tiempo después, en un juego contra los Rangers, teniendo a Ryan de contrario, Johnson anestesia a 18 enemigos. La enseñanza fue buena y el alumno superó al maestro.
Randy, cuyo nombre completo es Randall David Johnson, poseía un brazo fuerte, sólido, en su repertorio tenía una recta de humo y una slider excelente que lo convirtió en un serpentinero dominante y le permitió militar durante 22 años con varios equipos de la Gran Carpa, siendo los Marineros de Seattle la novena con la cual más duró, nueve años.
Durante su paso en los diamantes, ganó cinco veces el premio Cy Young, habiéndolo obtenido en ambas ligas, Nacional y Americana. También consiguió la Triple Corona de Pitcheo y fue durante nueve años rey en el departamento del cloroformo, logrando anestesiar 19 enemigos en dos juegos y 20 en una ocasión.
El 18 de mayo de 2004, ante los Bravos de Atlanta, a los 40 años, logra la gema de pitcheo, que es sueño de todo serpentinero: el juego perfecto. Marcador: 2-0.
Esa hazaña lo convirtió en el jugador más viejo en conquistarla. Al retirarse sus números quedaron en 303 victorias contra 166 derrotas con 3.29 de efectividad y 4,875 enemigos ponchados.
Por sus números es inquilino del Salón de la Fama, fue entronizado en su primer año de elegibilidad obteniendo el 97 por ciento de los votos. Randy acumuló estadísticas impresionantes, pero será recordado por un lanzamiento a cien millas por hora que nunca llegó a su destino. Mérida, julio de 2025.
Abogado y empresario. * WhatsApp. 9999-0000-44.
