La lista de grandes boxeadores mexicanos es tan larga, que no necesariamente alcanzaron cotas de campeones mundiales para ser reconocidos como ídolos del pueblo.

Los tiempos han cambiado, sin duda. Antes, era común ver los modestos gimnasios atiborrados de aficionados que querían ver de cerca a los ídolos. Y también, vale decirlo, los boxeadores eran parte del pueblo y se dejaban querer.

No había televisión y si acaso, lo que se podía era seguir las grandes peleas, o incluso las modestas funciones, por la radio. Cuando comenzaron a transmitirse en tele las funciones de la Arena Coliseo, el boxeo comenzó a tener una mayor difusión. ¡Cuánta gente no ha dicho: lo vi en la Coliseo! Pero fue por medio de la pantalla de televisión. De la entrega de la semana anterior en los “Domingos especiales” en el Diario, señalando que el boxeo es “El deporte de México”, dadas las satisfacciones que brinda y las historias que se han escrito desde los cuadriláteros, muchas veces para saciar hambre verdaderas. Los peleadores se forjan casi siempre en batallas de calle, de superación, de coraje y orgullo.

Nos platica, por ejemplo, el contador Carlos Pasos Novelo sobre el tema: “No, no me olvido que en mis años mozos, Raúl ‘Ratón’ Macías fue uno de los más grandes ídolos del boxeo en México, cuando todavía no se televisaban en todo el país las funciones. En pocas ocasiones las teníamos que escuchar por la radio. Durante mi estancia en Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez, en 1968 (si la memoria no me falla), un grupo de amigos aficionados tuvimos que ir a San Cristóbal de las Casas para ‘pescar’ la señal de radio en esa ciudad, que estaba a mayor altura que Tuxtla, para escuchar emocionados una pelea de nuestro ídolo ‘El Ratón’”.

Y eso es lo que propiciaban. Las arenas se llenaban al tope. “El Ratón”, con sólo el anuncio de su nombre, colgaba el “boletos agotados” en la Plaza México.

¡Qué tiempos! El pasado glorioso que no volverá y que, a ratos, parece apabullado técnicamente por la incesante crecida de la tecnología y que hoy pone todo para seguir el pugilismo desde un teléfono, sin tener que pararte ante la televisión, ni esperar los periódicos. Decía Ele Carfelo que “antes nos comíamos las uñas esperando el periódico tempranito para ver los resultados de las peleas de campeonato mundial”.

Y hoy en día, el que manda en el ring, en la taquilla y el negocio del boxeo en México se llama Saúl Álvarez y le apodan “Canelo”. Surgió como han hecho los grandes del pugilismo mundial: sin nada, yendo desde abajo, soñando. Hoy, es el Rey Midas. A su estilo (que a muchos no convence), troquela billetes verdes como tal vez nadie ha hecho en la historia. Se ha ganado un lugar entre las grandes figuras de este deporte, obteniendo título tras título ante los rivales que, dicen, generalmente son escogidos. Pero hasta eso: para pelear contra él tiene uno que ser un afortunado porque el que lo hace, se lleva la bolsa de su vida. “Canelo” domina la taquilla, abruma el marketing (Dolce and Gabbanna le dio sus pijamas para las promociones) y hace jugadas de maestro de ajedrez para montar cada pelea, siendo un espectáculo, más que una pelea de boxeo. Esa, claro, es otra historia.

Preguntan muchos: ¿cuánto hubieran ganado, por ejemplo, JC Chávez o el mismo “Ratón” si la mercadotecnia hubiera sido parte de sus épocas? Inimaginable. O si hubieran existido algunas de las adelantadas materias que giran en el entorno de los boxeadores.

“Antes era pensar en correr una hora, entrenar gimnasio y comer lo que había en casa. Hoy en día, un boxeador puede tener estudios profesionales, se rodea de un entrenador, un nutriólogo, un psicólogo, se administran mejor”, expresa Miguel Ángel Durán Fritz, un especialista en Medicina Deportiva que ha trabajado con varios campeones, entre ellos Rafael “Divino” Espinoza, de Jalisco.

Ciertamente, eso ocurrió con los peleadores del pasado, muchos de los cuales terminaban con las carreras desbaratadas por no estar preparados académicamente. “Se peleaba, así lo decía don Nacho Beristáin, por hambre, para llevar un plato de comida a casa, para comprar una casa o un coche. Ahora, hay más oportunidades de estudiar, desde que pelean en Olimpíada Nacional o en torneos tienen que surgir de una escuela para ser canalizados. El deseo, hoy en día, es trascender, no tanto el hambre que antes creaba boxeadores”.

Y pues, recordando igual la semana anterior, de Juan Zurita a la fecha, México ha tenido 194 peleadores que han alcanzado una corona mundial. Actualmente, “Canelo” es el amo y señor y, en silla de campeones, hay seis peleadores mexicanos, en diversos pesos. Otros tres aparecen como campeones, pero no ejercen como tales por diversas circunstancias.

Saúl “Canelo” Álvarez:

Peso: Supermediano (168 libras). Títulos: CMB, FIB, AMB y OMB, además de The Ring

Rey Vargas: Récord: 36-1-1 con 22 KO. Peso: Pluma (125 libras). Título: CMB

Emmanuel “Vaquero” Navarrete

Récord: 39-2-1 (1NC), 31 KO. Peso: Superpluma (130 libras). Título: OMB

Rafael “Divino” Espinoza

Récord: 28-0-0, 24 KO. Peso: Pluma (126 libras). Título: OMB

Gilberto “Zurdo” Ramírez

Récord: 48-1-0, 30 KO. Peso: Crucero (200 libras). Título: AMB, OMB

Willibaldo García

Récord: 23-5-2, 13 KO. Peso: Supermosca (115 libras). Título: FIB

Edgar “Sugar” Núñez

Récord: 28-1, 27 KO. Peso: Superpluma (130 libras). Título: FIB

Además, Wílliam Zepeda es monarca interino de peso ligero del CMB y Armando Reséndiz en supermediano de la AMB.

Durán Fritz señala que “van a seguir surgiendo boxeadores cada vez mejor preparados. Hay una larga lista de prospectos que saben a dónde quieren llegar. Por ejemplo: trabajé en los Juegos Olímpios de Londres-2012 con Óscar Valdez (vencedor del campeón Miguel Berchelt) y él me dijo que ‘yo no quiero ser como los grandes de la historia’. ¿Y cómo es eso?, pregunté. Me respondió: ‘No quiero terminar mal, sin nada’”.

Eso, dice el especialista, es lo que marca pautas. No sólo es pensar en boxear, sino prepararse mejor en todos los ámbitos de la vida.— Gaspar Silveira Malaver

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