Se cumplen 78 años del trágico fallecimiento de Manolete
Se cumplen 78 años del trágico fallecimiento de Manolete

Amigos aficionados…

Se debaten muchos conocedores de la fiesta brava sobre si Morante de la Puebla ya es el mejor torero de la historia.

En eso, nadie se pondrá de acuerdo con los demás. Morante está viviendo una época como pocos habían tenido. Eso ni qué.

Pero ahora hablaremos de Manolete, que es, para muchos, uno de los más grandes de todos los tiempos, con leyenda propia y cuya muerte repentina engrandeció todo lo que vivió en los ruedos y fuera de ellos.

Se conmemora hoy, 28 de agosto, el aniversario de la corrida en que fue empitonado de gravedad por “Islero”, de Miura, en la celebérrima corrida realizada en la plaza de Linares. Manolete murió amaneciendo el 29 de agosto de 1947.

Puede decirse que murió, que es algo natural y esperado entre los vivos. Pero lo más importante es lo que el Monstruo de Córdoba la logrado a casi 80 años de ese percance.

Manolete está, desde arriba, más vivo que nunca, porque ocho décadas después, sigue hablándose de él.

Y eso, es cosa aparte. En su día, la España dividida por la guerra se unió por él.

Hablan de Joselito “El Gallo” a más de un siglo de su cornada en Talavera de la Reina (por la cornada de “Bailaor”, de Viuda de Ortega, en 1920), como de Juan Belmonte, quien fue el que impuso reglas más recientemente (le llaman el “fundador del toreo moderno”), pero que, tras irse de los toros, se pegó un tiro. Un dato: decían que Belmonte era un obsesionado por los temas de la muerte desde su juventud (según ABC.es).

Quizá quiso que sea un toro el que le matara, pero no lo consiguió.

Cornada mortal

La leyenda de Manolete, como la de Joselito, en cambio, sí fue firmada por las astas de un toro. Manuel, enamorado a no más de una Lupe Sino a la que su entorno no quería, planeaba retirarse al terminar la temporada del 47, quería irse de los ruedos y dedicarse a disfrutar de la vida terrenal que un torero de su altura no puede hacer por las razones que todos saben. Y pasó lo que nadie esperaba: que un toro le pegara la cornada mortal.

Pensando en su final, con cara melancólica, de cansancio, incluso hastío de gloria, se le anunció para Linares, con Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín. Tres grandes figuras. Con su primer Miura, de nombre “Amargoso”, mostró su superioridad, pero falló con los aceros, dice la reseña de “Tendido7”.

“Islero” fue sorteado como quinto de la tarde. Rondaba en 495 kilos. Con la muleta, Manolete llegó a ponerse rodilla en tierra para dar un molinete, algo poco habitual en él.

Los que vieron aquella fatídica tarde, aseguraban que Manolete se equivocó al cuadrar el toro al hacerlo en terrenos cambiados. Al entrar a matar, “Islero” fue certero, levantándolo por la ingle derecha. Las imágenes fueron dramáticas. Y el parte médico, espeluznante.

Fue trasladado al Hospital Marqueses de Linares. Allí se le aplicó plasma en mal estado, restos de las reservas de la II Guerra Mundial que había llegado a España. Las consecuencias fueron fatales. A las 5:07 del 29 de agosto de 1947, moría Manolete, pero se iniciaba la leyenda.

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