La Serie de Campeonato de la Zona Sur tendrá frente a frente a los poderosos campeones defensores contra el equipo que se ha convertido en el increíble rival.
Los Diablos Rojos del México, con un largo descanso que puede ser tan positivo como perjudicial, tratarán de alargar su paso perfecto en la postemporada al recibir esta tarde a los Piratas de Campeche, más crecidos que nunca, en el Juego 1 de la batalla por el cetro del Sur.
Los bucaneros acaban de eliminar al equipo que mejor jugó en la recta final del bando sureño, los Guerreros de Oaxaca, y los pingos desde la semana pasada mandaron a casa a los Pericos de Puebla, así que llegan en situaciones abismalmente distintas.
Campeche y el México no se ven las caras en playoffs desde 2008, en una batalla en que los escarlatas ganaron por barrida.
Pero ahora, lo que los expertos dicen, y los agoreros también, es que estos bucaneros dirigidos por Daren Brown tienen más agallas y corazón, con capacidad de dejar fuera a cualquiera.
El México fue en el rol regular de los mejores en todo a la ofensiva, y en sus series de postemporada barrieron con dos clubes débiles: Yucatán y Puebla. Sumando su limpia a Monterrey en la Serie del Rey de 2024, los Diablos tienen 16 éxitos seguidos.
Campeche tendrá la ventaja de ir enrachado, aunque con el pitcheo molido.
Los Piratas se levantaron de un 2-0, primero, y un 3-2, después, para ganar en siete partidos ante los Guerreros en Oaxaca en la serie semifinal sureña. En la primera ronda, se fueron en seis partidos ante los Pericos.
Su pitcheo ha estado ordenado. Trabajado en exceso, probablemente sí, pero sus abridores se mostraron sobresalientes ante los Guerreros, desde los abridores hasta los relevistas. Pocas fisuras en el pitcheo.
Los lanzadores del México, por su lado, no se vieron tan dominadores, ni contra los Leones ni contra los Piratas. Su rotación ha pasado problemas para tener partidos de al menos cinco entradas. El de los Piratas, todo lo contrario: con regularidad.
En el cierre, los Diablos tienen en Tomohiro Anraku a una garantía, pero los Piratas cuentan con Zac Rosskup, un caballo de hierro.
Ofensivamente, el line up de los Diablos de Lorenzo Bundy no da descanso a los lanzadores. Desde el primer bate, Allen Córdoba, hasta el noveno disfrazado, que es el “champion bat” Carlos Sepúlveda, pasando por Robinson Canó, José Marmolejos, Julián Ornelas y otros.
Pero algo que tienen estos piratas es que no cuentan con un héroe. Todos los días tienen a un bateador de cabeza. Se reconoce, empero, a Félix Pérez, encendido a no más, con Chris Carter, Francisco Peña, el receptor que es el líder en el campo, y de los mexicanos, un crecido Jesús Fabela que es garantía dirigiendo en los jardines y bateando, corto o largo.
Bundy tiene amplia experiencia como mánager y el año pasado llevó al trono a los Diablos, barriendo casi con todo. Brown es un caso especial como timonel del buque. Llegó cuando el galeón se iba a pique, y de poco en poco los rescató. Sacó provecho a la experiencia de muchos de sus elementos y explotó el talento de peloteros sin nombre. Su equipo no es una sorpresa: es una realidad que puede ser más que una piedra en los zapatos del diablo.— Gaspar Silveira
Los primeros dos juegos se jugarán en el Estadio “Alfredo Harp Helú”, sábado y domingo, y de martes a jueves debe aterrizar la Serie de Campeonato en el “Nelson Barrera Romellón”, en una capital campechana que está viviendo un furor que hace tiempo no disfrutaba. Todo mundo habla de los Piratas. Los Diablos lo saben bien.


