Los Diablos Rojos se apoderaron del magno escenario de las finales de la Liga Mexicana de Béisbol y, con todo y las frases positivas de Benjamín Gil, están a un paso de revalidar su cetro en la Serie del Rey.

El ímpetu de los Charros de Jalisco duró muy poco y los pingos reaccionaron para terminar ganando 7-2 y colocarse 3-0 en la batalla por el campeonato de la LMB, en un Juego 3 que terminó con los fans locales desangelados en el Estadio Panamericano de Zapopan.

Mientras Gil y sus Charros no encuentran la forma de jugar cómodos, o al menos bien, en el bando contrario, si no es uno es otro, y ahora José Pirela conectó un cuadrangular y remolcó cuatro carreras, guiando a los Diablos a su séptima victoria seguida en Serie del Rey (el año pasado barrieron a los Sultanes de Monterrey).

Pirela se fue para la calle con dos en base en un ataque de cuatro carreras en la cuarta entrada, racimo que fue sellado por otro jonrón, de Carlos Pérez, quien la botó dos veces en el encuentro. Igual se fue para la calle Allen Córdoba, quien inició la campaña como uno de los mejores peloteros de los Charros, pero fue cambiado a los escarlatas.

Y de nuevo el pitcheo diablo volvió a lucirse.

El abridor Brooks Hall (ganador) lanzó cinco episodios con solamente dos carreras sucias admitidas, dejando todo listo para la labor de los relevistas, que de nueva cuenta volvieron a mostrarse implacables.

El yucateco Eduardo Vera Hernández tendrá en sus manos el destino de los Charros. Será el abridor del Juego 4, el domingo.

Los Charros fueron el primer equipo en la historia de la Liga Mexicana en remontar un 3-0 para coronarse campeones. Fue en 1971. No es imposible, pero se antoja difícil.