Noah Lyles, de Estados Unidos, con la explosión de júbilo luego de cruzar la meta para completar el relevo de 4x100 metros que les permitió el oro, en el cierre del Mundial
Noah Lyles, de Estados Unidos, con la explosión de júbilo luego de cruzar la meta para completar el relevo de 4x100 metros que les permitió el oro, en el cierre del Mundial

Sha’Carri Richardson y Noah Lyles arrasaron el domingo en las etapas finales para conseguir victorias consecutivas en los 4×100 metros bajo la lluvia y Estados Unidos cerró los Campeonatos Mundiales de Atletismo barriendo los relevos.

Richardson recibió el testigo con un déficit de 0.01 segundos contra Jamaica, pero se recuperó y luego mantuvo una ventaja de 0.04 segundos. El tiempo ganador fue de 41.75”.

Con esta presea, su compañera Melissa Jefferson-Wooden llegó a tres oros en estos Mundiales y envió a casa a Shelly-Ann Fraser-Pryce, de 38 años, con la plata, su medalla 17 en este evento gigantesco. Fraser-Pryce ha dicho que se retirará este año y este pudo ser su adiós.

Sydney McLaughlin-Levrone llevó a las mujeres de Estados Unidos a la victoria en el 4×400 y Cole Hocker ganó el oro en los 5,000 metros en la mejor noche de Estados Unidos en la justa.

En lo alto

Los estadounidenses cerraron con 26 medallas y 16 oros, un total más que respetable después de un comienzo frustrante. Las 26 preseas en total son el mismo número que capturaron en el mismo estadio hace cuatro años en los Juegos Olímpicos de Tokio. Solo siete fueron de oro esa vez.

Lyles se unió a Christian Coleman, Courtney Lindsey y Kenny Bednarek para su segunda dorada, poniendo fin a las luchas de Estados Unidos en los relevos. Estados Unidos ganó con un tiempo de 37.29 —0.26 por delante de Canadá. Este es el segundo oro consecutivo en el 4×100 para Estados Unidos en los Mundiales tras el conseguido hace dos años en Budapest.

Este año, fueron los jamaicanos los que tuvieron problemas con el testigo y no pasaron de la clasificación, ante la sorpresa y frustración de miles de espectadores en el Estadio Olímpico porque consideraban que los isleños serían dolor de cabeza para los corredores de Norteamérica.

El único fallo para Estados Unidos involucró al equipo masculino de 4×400. Se redujo a un sprint en la última vuelta entre el campeón de 400 vallas Rai Benjamin, de Estados Unidos, y el de 400 planos, Collen Kebinatshipi, de Botswana. Benjamin recibió la estafeta con una ventaja de 0.19 segundos, pero no pudo contener a Kebinatshipi, quien lo superó en la línea por 0.07 para darle a la emergente potencia de velocidad su primera victoria en los relevos con un crono de 2:57.76 minutos.

Bostwana nunca había subido a un podio mundialista. Una esperanza grande que nació en el último día de esta justa de Tokio.— AP y EFE

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