Los españoles Marcel Granollers y Pedro Martínez celebran con sus compañeros tras vencer a los alemanes Kevin Krawietz y Tim Puetz en dobles de la semifinal de la Copa Davis
Los españoles Marcel Granollers y Pedro Martínez celebran con sus compañeros tras vencer a los alemanes Kevin Krawietz y Tim Puetz en dobles de la semifinal de la Copa Davis

España disputará hoy la final de la Copa Davis 2025 ante Italia, en Bologna, luego de eliminar ayer a Alemania.

Italia, que consiguió el pase el viernes ante Bélgica, aspira a convertirse en el primer tricampeón desde 1971 y España quiere conquistar su séptima ensaladera, la primera desde el retiro de Rafael Nadal.

A pesar de las ausencias de sus estrellas, Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, las dos selecciones lograron abrirse paso en una Final 8 marcada por giros inesperados y una competencia más igualada de lo previsto.

Para España, el trayecto fue una prueba sostenida de resistencia. Sus dos eliminatorias —ante República Checa y frente a Alemania (ayer)— se definieron en el dobles, un territorio donde Marcel Granollers y Pedro Martínez se consolidaron como el pilar competitivo del equipo.

Ayer ante los alemanes, su victoria por 6-2, 3-6 y 6-3 se sostuvo sobre un 73% de efectividad con el primer servicio y una presión constante en la red.

El impulso español también dependió del temple de Pablo Carreño Busta. En semifinales, el asturiano salvó cinco set points en el tie break del segundo set y remontó un 1-6 ante Jan-Lennard Struff para cerrar con score de 6-4 y 7-6 (6).

Sequía teutona

En el otro partido de individuales, Jaume Munar cayó ante Alexander Zverev en dos desempates, aunque no les bastó a los teutones, que siguen sin llegar a una final desde 1993.

Italia, en contraste, avanzó con autoridad y sin necesidad de recurrir al dobles. El viernes, en semifinales frente a Bélgica, Matteo Berrettini extendió su racha a 10 victorias en individuales de Copa Davis, y Flavio Cobolli firmó un 6-3, 6-7 (5) y 7-6 (15) memorable: salvó siete match points en un tie break de 32 puntos, uno de los más largos de la competición moderna.

El triunfo de Cobolli evitó que Simone Bolelli y Andrea Vavassori tuvieran que estrenarse en esta Final 8, un recurso táctico que el capitán Filippo Volandri ha reservado cuidadosamente.

Italia llega además con una racha de 13 eliminatorias sin derrota, un registro que habla de un bloque sólido más allá de la figura de Sinner.

La final plantea un contraste claro de estilos. España llega más exigida, con un dobles rodado, efectivo y protagonista absoluto en los momentos de mayor tensión. Italia arriba más fresca, respaldada por un Berrettini en gran estado y un Cobolli fortalecido por su mejor actuación del año. El primer punto, previsiblemente entre Carreño Busta y Berrettini, presenta un historial 1-1 con dos perfiles tácticos radicalmente distintos.

El segundo duelo pondrá frente a frente a Jaume Munar y Flavio Cobolli.

El español tiene el antecedente a favor, pero el italiano llega con una confianza renovada después de su hazaña ante Bélgica. Si la serie se alarga al dobles, España partirá con más ritmo competitivo, aunque Italia mantiene una pareja de especialistas que no suele fallar en escenarios decisivos.

Bologna definirá si Italia logra un tricampeonato que no se ve desde hace más de cinco décadas o si España regresa a lo más alto por primera vez desde 2019.

Desafío

Con Sinner y Alcaraz fuera, la final será una prueba de fondo para quienes sostuvieron a sus equipos durante toda la semana, en un duelo que promete tensión desde el primer intercambio hasta el último punto.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán