La Copa Mundial Yucatán ha visto pasar por draws a más de 6,500 jugadores de 190 países durante una larga vida de 38 ediciones. Pero, bien dicen Agustín Moreno y Marcos Fundunklián, dos hombres de tenis reconocidos anoche durante la ceremonia de inauguración, tiene mucha más vida por delante.
Una colorida, emotiva ceremonia, con mensajes de agradecimiento y la exhibición del talento que se ha visto en casi cuatro décadas, puso en marcha de manera oficial el principal certamen de tenis juvenil de América Latina, en la cancha estadio “Lorenzo Molina Casares” del Club Campestre.
Jugadores de más de 40 países arrancaron ayer la competencia de este certamen del grupo J500, uno de siete que hay en el mundo. El primer sembrado en varones, el rumano Yannick Thedor Alexandrescou, ganó en tres sets, y la principal favorita en damas, la checa Alena Kovackova, debutará hoy, en otra larga jornada de tenis (ayer se jugaron más de 30 encuentros).
En la jornada, entre otros, salieron triunfantes los mexicanos Luis Andrés Flores, 6-0 y 7-6 sobre el israelí Tim Vaisman, y Cristóbal Plasencia Robles, un gigante de 15 años, ante el francés Andrea Baudel, 7-6 y 6-2.
La fiesta inaugural, toda una tradición en este evento, casi llenó el escenario principal, en una noche fresca, que contrastó con el calor de la jornada matutina. Jorge Haro Giffenig, director general del torneo, agradeció a todos los que han hecho posible que la Copa, creada por Jorge Robleda Moguel en 1987, haya tenido tanta duración, reiterando su desafío de año con año: “Poder mantener este grado J500. Nada fácil”, dijo. También tuvo palabras de elogio para Arturo Millet Molina, quien durante su gestión de más de 20 años como presidente del Campestre, reforzó muchas áreas del Club para mantenerlo, y expresó su beneplácito por la llegada al cargo de Rogelio Molina Casares, quien, en un mensaje en español e inglés, ofreció mantener el respaldo al que todos consideran es el evento deportivo más importante de Yucatán.
La declaratoria inaugural estuvo a cargo de la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, y luego llegaron dos reconocimientos: uno a Marcos Fundunklián Andonian, “el argentino más yucateco”, por 35 años en el evento, y a Agustín “Bebé” Moreno, un exprofesional mexicano, figura nacional en Copa Davis y ahora entrenador de México en Copa Federación. Al “Che” le entregaron un trofeo especial, y a Moreno le dieron pelota y raqueta para hacer el primer saque, que le respondió Armín Lizama Córdova, director del IDEY.
“Es, tal vez, mucho más importante que otros torneos profesionales que hay en México a pesar de ser juvenil, un referente del tenis en el mundo”, dijo Moreno sobre el torneo.
Y Fundunklián, coordinador del certamen, apostilló: “Hemos visto, con privilegio, a muchos chicos y chicas venir persiguiendo un sueño, y luego, ¿mirá hasta dónde han llegado?”
Y el sueño, casi cuatro décadas después, continúa vigente.— Gaspar Silveira
