La vida se va en un suspiro y parece que fue ayer cuando, jugando para los Venados de Tixkokob, conquistamos una corona que fue una verdadera hazaña.
Fue en diciembre de 1969 cuando un grupo de peloteros respetados, pero siempre humildes, pudimos izar el banderín de lo que, para entonces, era uno de los circuitos más importantes que había en la región: la Liga Peninsular.
Tal vez fue uno de los mejores momentos de mi carrera como beisbolista. Repaso las reseñas publicadas entonces y me causa emoción ver grandes recuerdos. Leo sobre la victoria del primer juego, en el campo de Dzidzantún, el cual ganamos en 12 entradas, 8-5, con un jonrón que yo conecté y que tengo presente como una de las grandes hazañas de mi vida en los diamante. Fue el 7 de diciembre. Una semana después, en el campo “María Esther” (hoy es un importante diamante para el béisbol, llamado X-kokob Can), completamos la hombrada.
Los nombres son parte de la leyenda de nuestro béisbol. A nosotros nos dirigía el querido Leonel “Coronel” Aldama y jugaban Wílbert Valle, Fausto Maldonado, Juan y Carlos Burgos, Manuel “Melete” González, Augusto “Cuxo” Martínez, Pedro Quero, Daniel Arce, Enrique Carrillo, Cástulo Montero, Raúl “Policía” Osorio, Édgar Pérez, Odiseo Quijano y un servidor. Un equipo que tuvo gran respaldo de gente que amaba el béisbol.
Y por los Diablos, trabuco: Gregorio Acea, Cosme Retamosa, José “Indio” Peraza (era el primera base), Crescencio “Chencho” Park, Raciel Estrada, Wilmer Gorocica, Víctor Guzmán, Julio Azcorra, Juan Baeza, solo por mencionar.
Algunos detalles de ese primer juego, en la entrada número 12: Álvaro Abreu se embasó con toque de bola y Juan Burgos recibió transferencia. Me tocó el turno y pude conectar cuadrangular vaciando las bases para ganar el partido.
El encuentro se lo ganamos a Víctor Guzmán, que era entonces un señor lanzador, pero al que le dieron jonrones también Carlos Burgos y el “Policía” Osorio.
Y Juanito Burgos ganó el juego, igual que el de la semana siguiente, por amplio margen, para coronarnos ante la sorpresa de todos.
Ver las fotos me trae grandes recuerdos, esos que alientan la vida, especialmente cuando se pone complicada. Hoy nos vamos a un juego de esos que son clave, en manos de la ciencia médica. Por ello, recordar los grandes momentos siempre será grato. Mérida, diciembre de 2025


