Amigos aficionados…
Charlamos con Julio Ventura de cara a una participación muy importante que tiene en puerta, el domingo 15, en la primera novillada del muy respetado serial de la Plaza de San Marcos, en Aguascalientes.
Desborda optimismo el hijo de José Buenaventura Chuc y Yesenia Guadalupe Flores. No es para menos. Ha decidido irse de su tierra, de su zona de confort, en aras de alcanzar los sueños toreros, de crecer. Será un cartel de cuatro, todos banderilleros, y eso tiene una sensación especial para él. Ya les contaremos el viernes.
Igual anda en esos puntos motivacionales André Lagravere “El Galo”, quien el domingo 22 estará en un cartel de banderilleros en la Plaza Mérida, en la cuarta corrida de la temporada. Será una corrida con dos yucatecos, pues en ella está acartelado, para abrir festejo, el joven caballista Rafael Ayala. Los otros protagonistas serán el español Antonio Ferrera y el venezolano Jesús Enrique Colombo, dos de los más sonados banderilleros de la actualidad.
Eso de los toreros banderilleros es muy bueno para el espectáculo y algo que, muy lamentablemente, los jóvenes diestros han dejado de hacer. Lo del segundo tercio lo han venido eliminando de su repertorio, incluso desde sus años de novilleros, cuando antes eso era de prioridad. Antaño, era obligación colocar los garapullos, y los toreros se preparaban con ahínco para esa parte vital de la lidia. Desde antes, con Rodolfo Gaona, pasando por David Liceaga (que dicen era un rehiletero grande), hasta los más recientes, con César Pastor, y más de estos tiempos, Uriel Moreno “El Zapata”. En la Mérida hemos visto a grandes exponentes de las banderillas, como “El Fandi” (hace dos semanas toreó en Motul con gran aportación), Manuel Escribano.
Lamentamos mucho cuando “El Juli” dejó de banderillar. Julián López tomó la decisión luego de largas charlas con su entonces apoderado, Roberto Domínguez. Pensamos igual cuando Joselito Adame decidió olvidarse de los palos. Ellos, empero, ya iban consagrados. Lo que se critica es que los novilleros ni lo intenten.
Recuerdo a mi fallecido padre hablando de cuando vio a “Nimeño II”, y quedó impresionado. El francés era un brillante banderillero.
También, y eso fue un lujo para el que escribe, nos viene a la mente Luis Francisco Esplá, que ya casi con 60 años, dio una cátedra de banderillar, con gusto y capacidad, cuando se despidió de los ruedos en Las Ventas de Madrid. Una tarde de San Isidro me confió, con su tono bajo de voz: “Y no sabe usted qué miedo me dio”.
Pues sí, debe dar miedo enfrentarse al toro. “El Fandi” contó al Diario hace poco que para eso se requiere técnica y condición física, además de la capacidad. Y, creemos, mucha determinación. Morante de la Puebla algunas veces lo hizo y muy bien. Pero insistimos: los novilleros deben clavar banderillas como norma calificativa, como volviendo a las épocas pasadas, tomar su estilo propio (como el paisano Jusef Hernández, guste o no, con sus formas). Y ya si se consagran, pues ya decidir dejar de hacerlo.
