• En la imagen central, actividades infantiles en los días del Mérida Open WTA de 2025. Abajo, panorámica de las canchas aledañas, ya listas para la edición de este año

El Mérida Open WTA está por arrancar su cuarta edición. De lo planeado cuando llegó como un torneo de nivel 250 en 2023, a lo que ha crecido, hasta convertirse en uno de los 500 más atractivos de América, hay pasos grandes, pero bien planeados.

“Si el Mérida Open ha logrado éxito, y tiene para crecer más, es simplemente porque la afición se ha brindado y las jugadoras han respondido a la expectativa”, afirma Gustavo Santoscoy García, director general del certamen, cuyo draw principal comenzará a jugarse el 23 de marzo en el complejo del Yucatán Country Club.

Ha habido ganancias y, afirma, “también muchos aprendizajes, porque, lo sabemos bien, el Mérida Open va más allá de ser un torneo de tenis”.

Jugándose por tercera vez como torneo de 500 puntos WTA, el Mérida Open presentará un cuadro que tiene a muchas de las mejores 50 jugadoras del mundo. El listado lo encabeza la estadounidense Emma Navarro, la 15 en el ranking femenil, y campeona defensora, e igual tiene a jugadoras como la española Paula Badosa y la mexicana Renata Zarazúa, de quien, señala, “viene con todas porque su ilusión, y la de nosotros también, es que pueda ganar su primer título WTA jugando aquí”.

El torneo se jugará en tres canchas, con el estadio como sede principal, y dos aledañas, que, afirma el directivo, “cada año están registrando mejores entradas”.

De hecho, comenta que los palcos para esta edición 2026 están prácticamente agotados, algo que igual vivieron en los torneos pasados.

Su misión como organizadores incluye muchas aristas a seguir. “Lo primero es montar un torneo de tenis de alto nivel, trayendo a jugadoras de élite, pero está visto que hoy en día eso cuenta mucho, pero no es todo”.

Y refuerza este concepto con el hecho de que “tratamos de darles a los aficionados mucho más. ¿Quieren ver tenis bueno con, digamos, una buena cena? Tenemos lugares para ello en el complejo. ¿Quieren un snack, beberse una copa o una cerveza? También. Y para los niños y jóvenes igual habrá amenidades, como el ‘día familiar’. El cuarto día tendremos un concierto para los aficionados con el grupo Bacilos. Es algo especial”.

Resalta que ha sido punto clave el apoyo recibido desde la primera edición de parte de los anfitriones del Yucatán Country Club. “Tenemos claro, como nosotros como organizadores y ellos como sede, que no podemos dar menos que el año pasado, y que organizar el Mérida Open es hacer el evento deportivo más importante, en nivel, bolsa a repartir, difusión internacional y trascendencia, que se organiza en Yucatán. Eso dice mucho”.

En el lanzamiento de esta versión de 2026, de hecho, el presidente del Consejo del Country Club, Emilio Díaz Castellanos, destacó que “ya es casi una obligación para nosotros organizarlo, pero organizarlo bien, de primera categoría, porque es Yucatán ante el mundo”.

Igual lo respaldó Jorge Robleda Moguel, exfederativo mexicano, precursor del tenis en Yucatán, alabando el esfuerzo de los organizadores por traer un evento de esta envergadura a tierras yucatecas. Santoscoy García enfatiza sobre ambos conceptos.

Primero, “porque esa sensación de don Emilio, de don Oswaldo Millet (Palomeque, socio fundador), son vitales para dar todo en la organización. Y lo que dice nuestro amigo Jorge Robleda es fundamental: es un esfuerzo grande, de la organización, de los socios comerciales, de la marca WTA. Sin apoyo, y también hay que decir de los gobiernos del estado y de la ciudad, no podría ser posible”.

Punto vital

Las tenistas, la materia prima del torneo, tienen, o deben de tener, una participación que va más allá de jugar en la cancha y eso los organizadores del Mérida Open lo tienen claro.

“La sinergia que hay entre jugadoras y público debe ser siempre fundamental. Nos gustaría, claro que sí, contar con jugadoras del ‘top ten’, pero también reforzamos la idea de que las que están en el Mérida Open estén cerca de la gente, que sean atractivas en su forma de ser. No solamente es tenis, es la forma en que se puedan desenvolver e interactuar, que puedan pedir una foto y acepten. Eso cuenta mucho”.

A las tenistas, agregó, “les gusta mucho estar en nuestro torneo, por la sede, el cariño de la gente, el trato de la organización. Se sienten cómodas, tranquilas, y aprovechan sus tiempos para irse de tour, algún cenote, una zona arqueológica, descansar aquí cerca en la playa”.

En todo el largo calendario se juegan 17 torneos 500, de los cuales cinco serán en el continente americano. “Y sí queremos decir que, como objetivo, queremos posicionarnos como el mejor de América. Para las jugadoras que han venido, es el torneo consentido, ellas lo dicen. Y eso nos da la perspectiva de que necesitamos mantener ese estándar, con responsabilidad”.