La tenista mexicana Renata Zarazúa contesta las preguntas de los medios de comunicación, en las instalaciones del Yucatán Country Club
La tenista mexicana Renata Zarazúa contesta las preguntas de los medios de comunicación, en las instalaciones del Yucatán Country Club

Renata Zarazúa, heredera de una dinastía de tenistas de alto rango en México, disfruta el deporte como algo que le apasiona tanto como la misma vida.

Es, por mucho, la mejor tenista que ha dado México desde los años en que Angélica Gavaldón puso al país en los torneos de Grand Slam.

Renata es referente, por tanto, de una avalancha de niñas y niños que quieren ser alguien y eso le motiva.

“No sé si sea así, pero si lo es, me siento emocionada, motivada por saber eso. Yo hago mi mayor esfuerzo en la cancha y en la vida y al final me gustaría ser un ejemplo para las nuevas generaciones, que digan que por ti aprendieron a jugar”, dice la actual No. 87 del ranking femenil, quien busca en el Mérida Open 500 su primer título de la WTA.

No hace mucho Renata manifestó que, si llegara a coronarse aquí, o en alguno de los torneos mexicanos, “podría tener ya todo para retirarme en paz, pero mientras siga disfrutando del tenis, aquí estaré”.

Llegó a la charla con medios, en una mesa redonda, con las uñas pintadas en color oscuro. Es, su forma natural de ser, algo que le distingue también. Y a la pregunta del Diario de cómo disfruta esa faceta de la vida, la gente le mira feliz.

“Cada persona es diferente, siempre he sido muy yo, un poco fachosa, si hay una cena elegante, voy fachosa. No es que no me importe lo que diga la gente, soy yo a mi estilo, eso me hace feliz. Al final, nunca puedes hacer feliz a la gente. Si eres feliz tú, eso importa”.

Ha seguido a muchas tenistas, y hoy es seguida por miles, pero acepta que en México hay grandes atletas que son admiradas. Cuando estoy en la cancha, siempre trato de ser la mejor versión de mí, hay gente que dice que ha jugado tenis gracias a mí, eso es importante”.

Renata, en lo tenístico, viene lo mejor preparada posible para afrontar un draw que no le pinta nada fácil desde el inicio.

Mañana, en la primera ronda, se medirá con la estadounidense Sloane Stephens, con quien jugó su primer partido este año en Auckland, Nueva Zelanda. Si gana, se verá las caras más adelante con la primera favorita, la italiana Jasmine Paolini.

Lo tomó como un gran reto, pues para ganar y coronarse siempre se le tiene que ganar a las mejores. Y más, si se trata de jugar en México.

“Antes jugar en casa me daba presión, nervios, pero poco a poco he aprendido a manejarlo. Es ir día con día, Sloane al final es una gran jugadora, ha llegado lejos en Grand Slam. Ojalá me pueda concentrar para salir adelante. Es emocionante de jugar en México. Con los nervios extra, pero hay que manejarlos de la mejor manera posible”.— Gaspar Silveira

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