Por más de cinco décadas, el nombre de Joaquín Reyes Franco “Tachín” era parte del día a día en el sóftbol del Club Campestre y otros diamantes locales.

Su pasión por el deporte de la pelota suave le hizo ganarse un lugar, como lanzador, coach y muchas veces como maestro, lo cual le fue reconocido el domingo, en un homenaje póstumo en el campo del Campestre.

Tras el partido que jugaron los Gallos ante los Contadores, los emplumados, uno de sus equipos, y el Club, entregaron a su familia una placa por su trayectoria.

En sentidos mensajes, su hijo Joaquín Reyes Casares agradeció las muestras de cariño a su padre, fallecido la semana pasada, tras recibir una placa conmemorativa. Su yerno, Enrique Arceo Rosado, también expresó el sentir por el expítcher, y su nieta Vivian Reyes Bohem leyó el mensaje de la placa, ante asistentes, entre softbolistas y amigos. Sergio Cruz Ruiz, gerente del Club, y Javier Gómez Sosa, jugador de los Gallos y organizador, encabezaron el evento.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán