La sede de la “Finalíssima”, que disputarán Argentina y España, continúa en duda a 17 días de la fecha prevista para el partido.
De momento, el encuentro permanece programado para el 27 de marzo en el estadio Estadio Lusail, en Qatar, aunque persisten versiones sobre un cambio de sede.
Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, reconoció ayer las dificultades para disputar el encuentro bajo las condiciones actuales.
“Eso está muy difícil. De hecho, yo debo decir que hemos cancelado hace cuatro días dos vuelos charter que teníamos previstos para esto. Pero estamos a la espera de cerrar esta negociación”, manifestó el dirigente.
Louzán planteó la posibilidad de celebrar el partido en Europa, argumentando motivos logísticos.
“Este es un partido que se debería jugar en terreno neutral. Por las circunstancias, creo que es evidente, parece, que debe ser en Europa. Porque, al final, si las circunstancias nos llevan donde nos llevan, la mayoría de los jugadores están en Europa, tanto de España como Argentina. Por lo tanto yo creo que parece lógico que eso sea lo que pueda suceder”.
“En cuestión de horas se va a tomar la decisión. Yo espero que sea una negociación razonable y que sea bien vista por la mayoría”, agregó.
