Amigos aficionados…
La defensa de la tauromaquia es una labor encomiable. Quienes van del lado de la verdad que hay sobre la fiesta de los toros tendrán el respaldo de quienes la conocemos o hacemos por adentrarnos en ella.
Celebramos hace unos días la presentación de un libro personal, recopilado y escrito por el doctor José Antonio Ceballos Rivas. En la mesa de honor compartimos con el galeno, el editor Marcos Reynoso y el taurino Antonio Rivera Rodríguez.
Es un lujo que la más bella de todas las fiestas derroche arte en el ruedo y cuente obras de plumas grandes que fortalezcan su esencia, de forma especial porque en México estamos por celebrar los primeros quinientos años de la celebración del primer acontecimiento taurino que se tenga registrado.
Y esos son los conceptos en que se basa una nueva obra literaria sobre los toros que ya fue lanzada en Ciudad de México y hoy tendrá su turno de aparición en Mérida (aseguradora Axxa, Avenida Cupules). Lleva de nombre “México es taurino” y uno de sus orquestadores es yucateco, Antonio Rivera, analista y crítico, gestor junto con Tauromaquia Mexicana.
Entre otros temas, presenta el dato, documentado en la Quinta Carta de Relación de Hernán Cortés, que la primera celebración ocurrió el 24 de junio de 1526, día de San Juan, en Tenochtitlán, como parte de los festejos públicos organizados por los españoles tras la conquista.
La obra presenta en su portada una foto de un yucateco, de un emblema de Yucatán: Alejandro Abud retrata desde los aires el coso artesanal de Tizimín. Las tierras del Mayab tienen más festejos que nadie en México, así que esa es una bandera para defender la tauromaquia, aquí y allá.
