Amigos aficionados…
Está ya en curso la primera gran feria de España, la de las Fallas de Valencia, y como amantes de la fiesta de los toros, no podemos menos que regocijarnos por el hecho de que, aunque a miles de kilómetros de distancia, y aunque sea en la tele, la compu o el teléfono, podemos ver festejos taurinos.
Pero no podemos evitar el coraje de los últimos años, propiciado por las autoridades de entidades como Ciudad de México que siguen empecinadas en prohibir.
Es increíble que mientras escenarios como la Plaza México y otros de la gran capital sigan cerrados, recibamos desde otras latitudes lecciones que miran mucho más allá de la muerte del toro.
Y tocamos el ciclo de Valencia, en España, por ejemplo. Además de sus grandes entradas, paralelas a las famosas actividades que dan vida a las famosas Fallas, hay televisión, abierta y pagada. Y eso que los españoles son los pioneros en eso de querer abolir cosas. Saben que todo funciona bien si va de la mano: negocio, tradición, sociedad, naturaleza…
Pues tras Fallas, llega la Feria de Abril de Sevilla y desde el ruedo de la Real Maestranza se transmitirán casi todos los eventos, también gratis (por medio de canales autonómicos) y en sistema de paga. Y cuando llegue la Feria de San Isidro, en Las Ventas, esa se podrá ver gratis desde la página de la Comunidad de Madrid. En esta última, el año pasado se batieron récord de asistencia, tanto en festejos como en las actividades paralelas, y el sitio oficial igual tuvo sus mejores audiencias.
Entonces, ¿qué mayor ejemplo para quienes deciden que prohibir es lo mejor para los toros? Pena ajena para los mexicanos. Gaspar Silveira
