Los Yanquis tomaron la decisión correcta al enviar a Jasson Domínguez a Triple A, según el análisis Juan Arturo Recio de ESPN.
El movimiento, aunque incomprensible para algunos, garantiza que el dominicano podrá seguir trabajando en los aspectos de su juego que aún necesita mejorar.
Cuando Jasson Domínguez firmó como prospecto con los Yanquis, fue presentado como un talento generacional que no se veía desde hacía décadas en MLB.
De inmediato recibió el apodo de “El Marciano”, se habló de herramientas “fuera de este mundo” y muchos lo proyectaron como el mejor jugador de su generación.
La realidad, sin embargo, suele ser distinta a las proyecciones de los scouts. Como se repite con frecuencia en el béisbol, el desarrollo de un jugador no es lineal. Nadie pone en duda la capacidad atlética ni las herramientas de Domínguez para tener éxito en Grandes Ligas.
Pero la realidad es que, por distintos motivos, todavía no ha logrado mostrarlas de una manera que justifique un puesto fijo en la alineación de los Yanquis.
En tres años a nivel de MLB, apenas acumula 149 partidos. En ese período batea .248, con OPS de .724 y OPS+ de 103, además de 10 jonrones y 47 carreras remolcadas.
Al compararlo con los jardineros titulares de los Bombarderos, queda claro lo lejos que está todavía de un puesto fijo. Trent Grisham, quien ganará 22 millones de dólares en 2026 mediante la oferta calificada, viene del mejor año de su carrera: 34 jonrones, 74 remolcadas, un bWAR de 3.5 y un OPS+ de 125 en 143 partidos durante 2025. Cody Bellinger, quien acaba de firmar un contrato de cinco años y 162.5 millones de dólares, disputó 152 juegos en 2025. Terminó con bWAR de 5.1, promedio de .272, OPS de .813, OPS+ de 125, 29 jonrones y 98 remolcadas.
Aaron Judge, el vigente MVP de la Liga Americana, no necesita presentación. Solo para dimensionar la diferencia, terminó la temporada con 53 jonrones, 114 remolcadas, promedio de .331, OPS de 1.144 y OPS+ de 215, liderando prácticamente todos los departamentos ofensivos en MLB.
Aún hay tiempo
Domínguez fue proyectado como una superestrella desde que firmó como prospecto, pero sigue teniendo apenas 23 años y debutó con 20.
La expectativa ha sido mayor que su desarrollo real.
Otra razón para no ascenderlo es el tiempo de juego.
En Triple A tendrá turnos y partidos todos los días, algo que necesita con urgencia. Desde el inicio del entrenamiento primaveral, el manager Aaron Boone dejó claro que la prioridad es que juegue a diario.
Los Yanquis no lo necesitan ahora mismo. El equipo tiene profundidad en los jardines y no necesita apresurar su desarrollo para cubrir una posición que ya está bien protegida.
Más que un retroceso, la asignación de Domínguez a Triple A debe entenderse como una oportunidad.
