Tiger Woods salió de la cárcel y se sentó en el asiento del pasajero de una camioneta SUV, con el rostro tan vacío como en su foto policial, rumbo a un futuro otra vez lleno de incertidumbre.
El siguiente paso es legal: enfrentar cargos por conducir bajo los efectos del alcohol o sustancias, daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba de orina, lo que lo llevó a pasar ocho horas el viernes en la cárcel del condado de Martin, a unos 15 millas de su casa en Jupiter Island, Florida.
Su representante en Excel Sports, Mark Steinberg, no respondió el sábado a una solicitud de comentarios.
El arresto llega en uno de los momentos más delicados para el jugador más influyente del golf moderno. A principios de la semana había dicho que intentaba ponerse en forma para el Masters del 9 al 12 de abril, aunque su participación ahora parece prácticamente descartada.
“Este cuerpo no se recupera como cuando tenía 24, 25”, admitió Woods, quien cumplió 50 años a finales del año pasado.
También estaba a pocos días de decidir si sería el próximo capitán de Estados Unidos para la Copa Ryder 2027 en Irlanda, mientras que el 5 de abril tenía previsto aparecer en Augusta junto al presidente del Masters, Fred Ridley, para presentar un proyecto en “The Patch”, el campo municipal que su equipo rediseñó.
Woods es además presidente del Future Competition Committee, que trabaja en cambios al modelo de torneos del PGA Tour.
El circuito declinó hacer comentarios sobre el arresto, y todo queda en pausa mientras el golfista enfrenta su segundo arresto en nueve años y su cuarto accidente automovilístico desde 2009.
El sheriff del condado de Martin, John Budensiek, señaló que el Land Rover del jugador circulaba a “alta velocidad” cuando rozó el remolque de un camión de lavado a presión y terminó volcado. Woods no resultó herido.
“Si hubiera habido alguien circulando en sentido contrario, no estaríamos teniendo una conversación diciendo que no hubo heridos. Esto podría haber sido mucho peor”, admitió Budensiek.
Los investigadores creen que Woods había tomado algún tipo de medicamento o droga. El sheriff lo describió como letárgico y dijo que el golfista aceptó una prueba de aliento que arrojó “triple cero”. Al negarse a la prueba de orina, las autoridades nunca obtendrán resultados definitivos sobre qué causó la alteración.
En 2017, Woods fue arrestado en Florida por conducir bajo los efectos de medicamentos, cuando fue encontrado dormido al volante con el motor encendido.
Woods explicó entonces que se trató de una mala combinación de medicamentos, algo que ha acompañado su carrera tras múltiples cirugías de rodilla y espalda.
Desde el grave accidente de 2021, el golfista nunca volvió a ser el mismo. Ha jugado apenas 11 torneos en cinco años y, aunque comparte el récord histórico del PGA Tour con 82 victorias, su futuro deportivo vuelve a quedar en suspenso, justo cuando intentaba una última reconstrucción de su carrera.
