Amigos aficionados…
El más reciente retorno de Morante de la Puebla, tras su corto retiro, atrapó la atención de los taurinos de todo el mundo. No está mal, eso hay que decirlo. José Antonio Camacho, su nombre de pila, es el que manda hoy en día. Encima, por mucho, del torerismo que tiene a Roca Rey cobrando más que todos. Eso sí: a muchos no gustó la casta de los toros ese día.
Y ya tenía buen de tiempo que la fiesta de los toros no quedaba atrapada en un torero. Fue tanto, que incluso el rey emérito de España, Juan Carlos I, acudió a la Maestranza a ver al torero de La Puebla en el Domingo de Resurrección. La atronadora ovación para el monarca exiliado fue una de las notas fuertes de la tarde.
Las fotos de Juan Carlos de Borbón con los toreros fueron de las que más popularidad agarraron en las redes sociales. Cuando era rey titular (si se puede llamar así), cada tarde de la Corrida de la Beneficencia o Corrida de la Prensa en Madrid, después del festejo, acudía al palco real a saludar al rey y tomarse la foto con él. De una, recordamos una charla con Joselito Adame en la plazuela de Las Ventas de Madrid en un día de San Isidro. José, en la Corrida de la Prensa de 2014, tuvo el honor de compartir con el rey Juan Carlos, tras alternar con Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera. “Me abrazó y me dijo: ‘México debe estar orgulloso de su torero’”.
La fiesta de los toros, diríamos a su majestad, está orgullosa de sus toreros, de sus ganaderos, de sus aficionados. De toda la gente que, de una u otra forma, pica piedra, propone, trasciende y, sobre todo, expone la vida para darle grandeza.
