La Liga Mexicana de Béisbol está mostrando situaciones que dejan mal parado al circuto en cuanto a la aplicación de las reglas. Culpa a los umpires, pero…
Y no solo con el debut del sistema “ABS” (Authomatic Ball and Strike), que tarda en aplicarse en algunas plazas, y genera polémica.
El sábado se llegó a un extremo insólito: la cuarteta de umpires que sancionó el juego entre Piratas de Campeche y Diablos Rojos del México decidió aplicar la regla del “corredor fantasma”, que se hizo famosa en Ligas Mayores desde la pandemia. Pero, por increíble que parezca, ese punto no está incluido en la reglamentación de la LMB.
Piratas y Diablos llegaron empatados 14-14 al final de la novena y los umpires decidieron colocar el corredor de “fantasma” o de cortesía en segunda para los bucaneros, que anotaron y ganaron el juego 15-14, en un juego ya de por sí encendido por una jugada polémica en tercera base en la parte alta de la décima. Allí, un corredor diablo fue señalado quieto en apretada acción en la esquina caliente. Los bucaneros pidieron la revisión, tardada, pero los oficiales revocaron y se concretó el éxito pirata.
Hasta allí, todo normal: Campeche se llevó el triunfo en entradas extra.
Pero la Liga Mexicana emitió un comunicado el domingo y sus líneas convirtieron a su cuarteta de oficiales, y también a todo el circuito, en el hazmerreír de la pelota caliente. La Liga indica: “Esta regla no forma parte de las disposiciones vigentes para la presente temporada de la LMB, por lo que se trató de un grave error de la cuarteta de umpires encabezada por el jefe del grupo, Jair Fernández. Es importante subrayar que el cuerpo de umpires de la Liga Mexicana busca siempre trabajar bajo altos estándares de profesionalismo y preparación; sin embargo, en este caso, reconocemos la falla de la cuarteta”.
Los cuatro hombres de azul, indica la Liga, recibirán una sanción económica.
Pero de la LMB, todos se ríen por lo absurdo que parece todo: que los umpires en el terreno de juego no conozcan la regla, pero de igual forma, que tampoco los equipos y los oficiales de las revisiones de vídeo. Nadie supo.— Gaspar Silveira
