• Izquierda, barrida en segunda de Edwin Ríos, quien, abajo, aparece tras volarse la barda. Arriba, el “Asere” Negrín, ganador del tercero ante los Diablos

Los Leones pasaron de barridos, a barredores.

Del suplicio ante los Bravos de León en la serie inaugural, a un vibrante triplete de triunfos ante los Diablos Rojos del México.

Los melenudos, crecidos como no se veía hace tiempo, vencieron 4-2 a los pingos en el tercero de la serie, sellando su primera limpia sobre los escarlatas desde 2015.

Once años después de la última vez que sacaron las escobas ante los Diablos, volvieron a hacerlo con una noche en que, como aparece en la pirinola: “todos ponen”.

Todos pusieron. Yoanner Negrín lanzando cinco actos sólidos, el relevo, brillante, de principio a fin.

La ofensiva bateó una decena de imparables y Xorge Carrillo, perseguido por la mala suerte, remolcó tres carreras antes de irse otra vez por una lesión.

Edwin Ríos se voló la barda, el joven Ichiro Rodríguez jugó por nota en su primer partido en segunda base y Marco Jaime está mostrando en las paradas cortas que puede ser titular. Como las hormigas, cargando de todo en el Kukulcán.

Los Leones de Yucatán no barrían a los Diablos desde la serie jugada del 12 al 14 de junio de 2015 en Mérida, con victorias 13-8, 8-4 y 3-2. Ya llovió.

Pero además… el rival: a los escarlatas no los barrían desde la última serie de la temporada 2023, cuando lo hicieron los Saraperos, y a los Leones les tenían tomada la medida desde aquella humillante serie final del Sur de 2022.

De 2023 a 2025, fue una pesadilla para los Leones enfrentar al México.

Más de 10 mil espectadores explotaron cuando Anthony Gose ponchó a Robinson Canó para el primer out de la novena (con pedrada de 97 millas).

Y ni se diga cuando Ichiro se tiró para detener un rodado de Joe Singleton que se iba al derecho, cruzando con Yadir Drake para finalizar el duelo y la histórica serie.

Los lanzadores melenudos brillaron en un renglón clave: control. Ni Negrín, Edwin Escobar (sexta), Héctor Pérez (séptima), Derek West (octava) y Gose regalaron pasaportes (poncharon a siete).

Todo lo contrario los serpentineros pingos, que firmaron cinco transferencias, dos de ellas convertidas en carreras.

Pero hay que hacer borrón y cuenta nueva. Llega el viernes el Águila. Y debe ser otra historia.

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