Daniel Luque y el toreo sevillano salvaron del desastre total una tarde que se antojaba muy al estilo de Madrid. El torero de Gerena saludó la única ovación, en el quinto toro, en el sexto festejo de la Feria de San Isidro, celebrada ayer en la Plaza de Las Ventas.
Palmas escuchó en el primero de su lote, ante otra tarde de lleno en los tendidos. Sebastián Castella y David de Miranda, cuya presencia era esperada con expectación dado el cartel que poseen, fueron silenciados en sus labores en una tarde de lleno de “no hay billetes”, con una corrida de Vellosino de deslucido juego.
Este hierro sustituyó de última hora al lote de El Parralejo que estaba anunciado, y causó tristeza ver toro sin lo que se requiere. Desiguales de presentación, de hechuras y de remate. Corrida de mucho hueso, alzada y largura.
Luque dejó lo mejor de la tarde. Sacó agua de dos pozos secos tirando de raza y mucho oficio. En el quinto consiguió lo más lucido. Lo sometió por ambos pitones y consiguió dejar buenos muletazos sueltos.
Con un público dividido, finalizó en terreno de cercanías y tras estocada saludó ovación. En su segundo lo intentó sin poder coger vuelo el trasteo. Escuchó palmas tras gran estocada.
Para el viernes hay mucho run run taurino: en Las Ventas torean Diego Urdiales, Jiménez Fortes y Fernando Adrián. Y en Jerez, reaparecen tras sus cornadas, Morante de la Puebla y Roca Rey, con Castella en medio.


