Morante de la Puebla, sin trofeos, y Roca Rey, con dos orejas, reaparecieron en los ruedos ayer en Jerez de la Frontera, a menos de un mes de haber sufrido muy graves cornadas en Sevilla.

Antes de torear, develaron una estatua en bronce de Rafael de Paula, figura del toreo fallecido meses atrás. Ya en la arena, junto con Sebastián Castella, fueron llamados a saludar una estruendosa ovación por haber reaparecido en la arena jerezana, aún padeciendo por las cornadas recientes.

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