Alejandro Talavante paseó la solitaria oreja en el decimonoveno festejo de abono de la Feria de San Isidro, ayer en la Plaza de Las Ventas.
Morenito de Aranda saludó una ovación en su lote y Pablo Aguado resultó silenciado. Se lidió una corrida de Garcigrande, de la que se esperaba mucho más, y dos sobreros de Torrealta. Uno del hierro titular pesó 715 kilos, de los más grandes de la historia de Madrid.


Lo más cuajado de la tarde lo dejó Talavante en el quinto. Inició rodilla en tierra a un toro de buen ritmo y embestida enclasada. Las primeras dos series de la faena llegaron mucho al tendido cuando lo ligó templado con la diestra. Al natural, consiguió muletazos largos hasta donde aguantó el toro, pues le faltó finales para que Talavante terminara de redondear. Tras un final en cercanías, paseó la oreja.
Morenito de Aranda estuvo muy entregado y capaz toda la tarde. En sus dos toros estuvo siempre luchando, con entrega total.
