Aunque México registró una disminución en diversos indicadores delictivos durante 2025, la violencia continúa siendo uno de los principales desafíos del país y mantiene niveles superiores a los observados hace una década.
Así lo advierte el Índice de Paz México 2026, que documenta la mayor mejora anual en los niveles de paz desde que comenzó a elaborarse esta medición, pero también señala que persisten riesgos asociados al crimen organizado, la impunidad y otras expresiones de violencia que siguen afectando a la población.
La mejora nacional estuvo impulsada principalmente por una reducción histórica de los homicidios. Durante 2025 la tasa de asesinatos disminuyó 22.7%, lo que representó cerca de siete mil muertes menos que el año anterior.
Este descenso constituye la caída anual más pronunciada registrada en el país y permitió alcanzar el mejor nivel de paz desde 2016, además de consolidar seis años consecutivos de avances tras el deterioro observado entre 2015 y 2019.
A nivel estatal, los resultados fueron contrastantes. Veintidós entidades mejoraron sus condiciones de paz, mientras que diez registraron retrocesos.
Yucatán, el más pacífico
Yucatán se mantuvo por noveno año consecutivo como el estado más pacífico del país, seguido por Chiapas, Tlaxcala, Durango y Campeche.
En el extremo opuesto se ubicaron Colima, Sinaloa, Guanajuato, Morelos y Baja California, donde persisten altos niveles de violencia y actividad criminal.

El informe identifica a la delincuencia organizada como el principal factor detrás de la violencia extrema en México.
Durante los primeros años de la década se observó una concentración del poder criminal en organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), situación que contribuyó a reducir enfrentamientos de grupos rivales. Sin embargo, recientes acontecimientos han modificado ese escenario y abren una etapa de incertidumbre.
Entre los fenómenos más relevantes destaca la fragmentación interna de los grandes cárteles. La disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa y los cambios en la estructura del CJNG podrían debilitar a estas organizaciones, pero también generar nuevas pugnas por territorios y mercados ilícitos, un factor que históricamente ha estado asociado con incrementos en la violencia.
Sinaloa ejemplifica este riesgo. Mientras gran parte del país registró mejoras en seguridad, la entidad presentó el mayor deterioro de paz durante 2025. Los enfrentamientos entre grupos rivales provocaron un aumento significativo de homicidios y delitos cometidos con armas de fuego, convirtiendo al estado en uno de los principales focos de violencia del país.
Otras violencias
A pesar de la disminución de los homicidios, otras manifestaciones de violencia continúan en ascenso. La violencia familiar y la violencia sexual han aumentado de forma sostenida durante la última década.
De hecho, la violencia familiar se convirtió en 2025 en el delito violento más frecuente del país, mientras que las desapariciones continúan creciendo y alimentando la percepción de inseguridad entre la población.

El estudio concluye que la consolidación de la paz dependerá del fortalecimiento de las instituciones de justicia y seguridad. La escasez de jueces, los elevados niveles de impunidad y el rezago en la resolución de casos siguen siendo obstáculos estructurales.
Por ello, aunque los avances registrados durante 2025 son significativos, el informe advierte que la reducción sostenida de la violencia requerirá atender las causas profundas del problema y fortalecer la capacidad del Estado para garantizar la seguridad.
Estos son los hallazgos del Índice de Paz México 2026:
