La congeladora de la Liga de Primera Fuerza estará repleta por buen tiempo.
El circuito estatal aplicó sanciones grandes luego del sainete armado en el Campo Piik de Dzan, en una batalla campal, con afición incluida, en el duelo de ida de los cuartos de final ante los Tiburones de Sisal.
Siete personas fueron sancionadas, entre jugadores y gente de cuerpo técnico, además de que la sede recibió veto por un partido.
El reporte emitido el martes señala que los más afectados fueron Daniel Quijano, jugador de los Tiburones, y José Francisco Soberanis, auxiliar técnico de Dzan, quienes fueron sancionados con ocho partidos.
Enrique Góngora, director técnico de Dzan, y Julio Polanco, jugador de Sisal y que fue de los que comenzaron la bronca, recibieron seis juegos de castigo.
Y con tres, tres elementos del Deportivo: Diego González, Mauri Cardós y Amisadai Herrera. Ese mismo número de choques tendrá el castigo de Rafael Arjona.
“Es inadmisible que puedan darse incidentes de este tipo. Y se harán más fuertes los castigos si se reincide en otras plazas”, dijo el presidente de la Liga, Andrés Ojeda Espinosa.
Las sanciones oficiales recibieron todo tipo de comentarios en redes sociales. El sábado, en la segunda parte del partido de ida se armó una bronca monumental por un cabezazo de un jugador de Sisal a otro de Dzan, justo en la línea de banda, a centímetros de donde está colocado un toldo que sirve de palco especial.
Igual hubo otro castigo en este arranque de liguilla: Gabriel López, de los Guerreros de Kanasín, fue sancionado con un juego por tarjeta roja en el duelo ante los Chivos del Aeropuerto.— Gaspar Silveira
