Javier Aguirre, técnico de México, da indicaciones en el juego de ayer
Javier Aguirre, técnico de México, da indicaciones en el juego de ayer

¿Javier Aguirre está dirigiendo su tercer Mundial o un partido de Copa Oro contra Martinica?

Es verdad que México tuvo ayer una inauguración de Mundial muy emotiva. Sin embargo, dejando la fiesta a un lado y entrando al plano deportivo, hay que decirlo: el Tricolor pasó apuros para vencer 2-0 a la selección número 60 del ranking FIFA.

¿Cuál fue el problema? ¿Una mala planeación del partido por parte del cuerpo técnico o conformismo con el resultado?

La realidad es que, conociendo a Javier Aguirre, resulta irresponsable pensar que un equipo dirigido por él se volcará al frente. En casi de 30 años de carrera como técnico, ningún conjunto del “Vasco” se ha caracterizado por ser espectacular ni mucho menos goleador. Ni siquiera aquel Atlético de Madrid que contaba con Sergio “Kun” Agüero, Diego Forlán y Fernando “Niño” Torres.

Además, históricamente México suele sufrir en los Mundiales cuando parte como favorito. Basta recordar el 0-0 ante Angola en Alemania 2006, el 1-1 contra Sudáfrica en 2010, el triunfo 1-0 sobre Camerún en Brasil 2014 o la derrota 3-0 frente a Suecia en Rusia 2018. Parece que el Tri necesita enfrentarse a potencias para sacar la garra, como ocurrió con el triunfo de 2-0 sobre Francia en Sudáfrica 2010, el 0-0 ante el anfitrión Brasil en 2014 o el histórico 1-0 sobre Alemania en Rusia 2018.

Y es que, al ver los primeros 10 minutos del encuentro, muchos pensamos que Sudáfrica era un rival para golear y redondear la fiesta tricolor. Al minuto 9 cayó el gol de Julián Quiñones, pero antes México ya había generado un par de llegadas peligrosas que empezaban a convertir en figura a Ronwen Williams, arquero del Mamelodi Sundowns de la liga sudafricana.

A partir de ahí, el Tri se olvidó de que estaba en el Azteca. Más allá de algunas aproximaciones aisladas, varios futbolistas lucieron nerviosos y limitados tras la anotación tempranera.

Tal fue el caso de Brian Gutiérrez. Es cierto que tiene muy pocos partidos con la Selección, pero no había mostrado su novatez. Después de recibir la tarjeta amarilla, el joven de las Chivas prácticamente desapareció del encuentro.

¿Y qué decir de Álvaro Fidalgo? El español naturalizado mexicano probablemente firmó su actuación más floja desde que debutó con el Tri. Al menos Aguirre lo detectó y consiguió ajustar en la segunda mitad al refrescar el mediocampo con los ingresos de Gilberto Mora y Edson Álvarez.

Cayó el gol de Raúl Jiménez y la situación se tranquilizó. Sin embargo, parecía que México tenía la obligación de ir por más anotaciones ante un equipo que ya jugaba con 10 hombres y que, además, mostró limitaciones evidentes.

Quizá era momento de recurrir a un revulsivo como César “Chino” Huerta o incluso de darle minutos a Santiago Giménez. Al delantero de un tal Milán algo le debe quedar en las piernas y necesita el gol que le devuelva la confianza.

Regresando al seco triunfo de ayer, si hay algo positivo que rescatar es que los delanteros más importantes del Tri se hicieron presentes en el marcador. Quiñones, uno de los futbolistas que más goles anotó en el mundo durante la última temporada, volvió a mostrar un nivel superior. El exatacante del América está llamado a ser el hombre que rompa partidos y ayer lo dejó claro. Lo de Jiménez representa, además, un premio a una carrera repleta de obstáculos.

También se agradece que Aguirre no haya salido con inventos. Hay que reconocerle que tuvo los pantalones para dejar en la banca a Guillermo Ochoa, con sus seis Copas del Mundo, y al capitán Edson Álvarez. En un Mundial tienen que jugar los que mejor estén.

Por otra parte, es lamentable la infantil expulsión de César Montes, que deja un hueco importante para el próximo compromiso ante Corea del Sur, un rival mucho más serio que el conjunto africano. La lógica indica que Israel Reyes tendría que ocupar la central, mientras que Jorge Sánchez aparecería por la lateral derecha. Pero esa ya será historia de otro partido.

Dejando descansar un poco a la pelota, también merece destacarse lo que ocurrió en México. En un país que atraviesa momentos delicados, entre violencia y crisis económica, jornadas como la de ayer siempre tendrán un valor especial. Que el fútbol reúna a las familias frente a un televisor, que detenga por unas horas la rutina de las escuelas, oficinas y hogares, sigue siendo algo difícil de igualar.

Que un balón sea capaz de detenerlo todo, sin importar religiones, ideologías o nacionalidades, explica por qué el fútbol continúa cociéndose aparte cuando hablamos de deportes. Un México vestido de verde siempre será mejor que un México bañado de rojo.