Luego de una marcha perfecta por la fase de grupos, México ya tiene su primer objetivo en el bolsillo. Ahora buscará sacar provecho de dos factores clave —un monumental Estadio Azteca a sus espaldas y los 2,240 metros de altura— para hacer frente a Ecuador y extender su paso en el Mundial.
Al igual que los otros 31 equipos que permanecen con vida, México sueña con llegar a la final. Pero las aspiraciones entre los aficionados son más realistas, por no decir moderadas: alcanzar el “quinto partido”, o en este caso el sexto, una referencia a que la mejor actuación de la Selección fueron los cuartos de final, alcanzados en las dos Copas del Mundo que organizó.
El primer obstáculo es Ecuador
La escuadra de Javier Aguirre llega a la fase de eliminación directa sin haber recibido goles y buscará extender a cinco su racha de partidos sin permitir anotación en un Mundial; ganó 2-0 su último encuentro en Qatar 2022.
Enfrente tendrá a un rival que se clasificó como tercer lugar de grupo luego de un sorpresivo triunfo por 2-1 sobre Alemania.
Antes de que los duelos de dieciseisavos de final quedaran definidos, la prensa ecuatoriana advertía que México sería un rival “peligroso”, al elogiar la experiencia del “Vasco” Aguirre, quien dirige al combinado por tercera vez en un Mundial, tras los ciclos de Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010.
Además del apoyo de las más de 80,000 voces en las gradas del legendario Estadio Azteca, el Tri tendrá otra ventaja a su favor: los 2,240 metros de altitud de la capital mexicana.
Aunque está acostumbrado a disputar sus eliminatorias a los 2,850 metros de Quito, Ecuador estableció su base para este Mundial en Ohio, Estados Unidos, y su recorrido por el torneo no lo ha llevado a competir a una altitud similar a la de Ciudad de México.
El conjunto del entrenador Sebastián Beccacece incluso intentó adelantar su traslado hacia la capital mexicana para contar con más tiempo de aclimatación, solicitud que fue rechazada, por lo que llegará a Ciudad de México apenas 24 horas antes del duelo por un lugar en octavos de final.
Para que los atletas de élite rindan al máximo en altitud elevada, se requiere un periodo de adaptación para reducir la fatiga causada por la menor presión atmosférica y la menor disponibilidad de oxígeno.
Para mitigar el costo fisiológico del aire enrarecido, los científicos del deporte suelen recomendar dos enfoques opuestos: un periodo prolongado de aclimatación de al menos dos semanas o el método de “llegar y salir”, que consiste en arribar lo más cerca posible del inicio del partido antes de que aparezcan los síntomas agudos.
Ventaja
En este caso, Ecuador no tiene más opción que llegar poco antes y confiar en obtener el mejor resultado posible gracias, en parte, a la ventaja de contar con varias figuras dentro de su plantel que militan en el fútbol mexicano.
Entre ellos figura Enner Valencia, delantero del Pachuca, principal artillero de su selección y máximo referente de la escuadra sudamericana. El mediocampista Pedro Vite, quien mueve los hilos del centro del campo con Pumas de la UNAM, se ha destacado en el Mundial, en especial en el duelo ante Alemania, que aseguró el boleto de Ecuador a la siguiente ronda.
Aupado por la ilusión de jugar nuevamente en casa, México intentará vulnerar a una defensiva que brilló durante las eliminatorias sudamericanas con el poderío ofensivo de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, además de confiar en sus joyas juveniles, como el mediocampista Gilberto Mora, quien pasó la prueba en su primera actuación como titular.
México volverá a usar su primer uniforme ante Ecuador —jersey verde—, luego de haber utilizado la camiseta negra contra Corea y la blanca frente a República Checa.— AP
