El Grupo de Estudio Técnico de la FIFA (TSG, por sus siglas en inglés) destacó ayer que las pausas de hidratación son clave para mantener un ritmo alto en los partidos del Mundial, aunque admitió que pueden ser “contraproducentes” para el equipo que domina el juego.
“La pausa de hidratación ha funcionado muy bien. Ha sido de gran ayuda, porque correr con ese calor a veces hace que no puedas respirar adecuadamente, pero es importante para la calidad del juego y para la salud de los futbolistas”, dijo en una conferencia de prensa en Miami el exfutbolista Gilberto Silva, campeón del mundo con Brasil en 2002.
Ahora integrante del grupo de expertos de la FIFA, organismo que analiza todos los partidos del Mundial para identificar las principales tendencias, Silva destacó que estas pausas ayudan a ver “más goles y más momentos bonitos”, algo que, afirmó, también debería ser valorado por los aficionados.
Las condiciones climáticas han sido uno de los principales desafíos para los jugadores durante el torneo. En algunas sedes, como Miami, es habitual que los partidos comiencen con una sensación térmica de hasta 40 grados. La FIFA aprovechó este factor para introducir dos pausas de hidratación obligatorias en todos los encuentros, una a la mitad de cada tiempo.
Sin embargo, estas pausas se realizan independientemente de la temperatura durante el partido, lo que ha generado críticas de aficionados y jugadores, además de dejar escenas insólitas de interrupciones en plena lluvia. Cuando ocurren inmediatamente después de un gol, o cuando un equipo domina con claridad, permiten al rival cortar el ritmo del partido y reorganizarse tanto táctica como anímicamente. Hasta ahora se han anotado 12 goles en los dos minutos previos a cualquiera de las dos pausas de hidratación.
El argentino Pablo Zabaleta, exseleccionado de su país y también integrante del TSG, reconoció esta situación al señalar que “puede ser contraproducente” para el equipo que tiene la posesión del balón, ya que permite “al entrenador o al propio equipo encontrar la manera de contrarrestar ese momento”.
Este fenómeno se ha observado especialmente después de la pausa de la segunda mitad, agregó Zabaleta, cuando uno de los equipos necesita hacer cambios para empatar o buscar la victoria y aprovecha ese momento como una oportunidad de cara a los últimos 20 minutos.
“En el segundo tiempo, dependiendo de la necesidad de los equipos de conseguir puntos, es donde realmente pudo haber un impacto mayor”, explicó.
El debate sobre las pausas de hidratación también ha involucrado a jugadores y entrenadores.
El neerlandés Virgil van Dijk se mostró crítico tras empatar en el debut ante Japón, al considerar que rompen el ritmo del juego y van en contra de lo que desean los espectadores.
El seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, también afirmó en conferencia de prensa que quienes tomaron esa decisión no lo hicieron pensando en el fútbol. “No le agregan nada y le quitan mucho. Cuando se dividió en cuatro (el partido), no se pensó en el fútbol, se pensó en otras repercusiones”, dijo el hasta hoy técnico de la Celeste.
Como dato al margen de esta nota, el argentino Bielsa pondrá este martes punto final a su etapa como seleccionador de Uruguay con una conferencia de prensa en la que seguramente dará su versión de lo ocurrido en la Copa del Mundo, tanto dentro como fuera de la cancha.— EFE
Pausas Más goles
El promedio de goles por partido aumentó respecto a las dos ediciones anteriores del Mundial.
Qatar y Rusia, atrás
Esta edición del torneo —la primera con 48 selecciones— registra un promedio de 2.96 goles por encuentro en la primera fase, por encima de los 2.50 de Qatar 2022 y los 2.54 de Rusia 2018. La diferencia de goles en un partido también aumentó, con goleadas abultadas, como el 7-1 de Alemania a Curazao.


