Amigos aficionados…
Comenzó ayer la cuenta regresiva para la gran fiesta de Pamploma. La tarareamos con nuestro nonagenario maestro de crónica taurina Ele Carfelo: 1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, y 7 de junio… ¡San Fermín!
Todo está listo para que arranquen los festejos por la Feria de San Fermín, la más famosa de todas las fiestas taurinas. Cuánta historia hay en torno a esta festividad. El jolgorio universal que vive Pamplona, los famosos encierros matutinos por las calles del casco antiguo de la ciudad, y las corridas y novilladas que se dan con llenos a reventar, entre cantos y vino, en el ruedo de la Misericordia.
Lo que se vivía era grande, pero llegó Ernest Hemingway y lo hizo universal. Sus libros dieron una visión especial a los festejos. Por ejemplo, “Muerte en la tarde”, es su tratado taurino por excelencia. Detalla minuciosamente la técnica, la historia y la ceremonia de las corridas de toros, utilizándolas como una profunda reflexión filosófica sobre el riesgo y la mortalidad. Eso fue un baluarte fundamental para la fiesta, porque al conjuro del nombre del famoso autor estadounidense, muchos pudieron saber de qué se trataba en realidad.
La muerte, desde luego, tiene mucho que ver. La gran mayoría de las tragedias en torno a Pamplona han ocurrido en los encierros callejeros. Pepe Alameda narró una que vio personalmente, la de José Ignacio Eraso (1974), y su prosa fue una gran forma de mostrar el drama que se vive en las calles en las mañanas de encierro.
Desde este domingo, 5 de julio, con una novillada que tendrá al mexicano Emiliano Osornio, hasta el 14, habrá festejos taurinos y fiesta grande, dentro y fuera del ruedo. Los encierros, a partir del´7, el día del santo patrón, son cosa aparte.
Y antes de la suelta de los toros, se reza y canta, en español y en euskera: “A San Fermín pedimos… por ser nuestro patrón… nos guíe en el encierro… dándonos su bendición…”
Gaspar Silveira Malaver
