No es secreto para nadie que el fútbol femenil está creciendo a pasos agigantados. Yucatán no es la excepción en ese ascenso franco.
Y una de las armas que tiene el balompié femenil en esta región es la Liga de Primera Fuerza Estatal, que cerró su calendario con veinte oncenas. De esas, solamente quedan dos, las Gavilanes FC y las Muxes, que este sábado arrancarán, en el Estadio “20 de Noviembre” de Progreso, la gran final de una larga temporada que fue vista no solo en estas tierras, sino que cada vez fue atrayendo miradas, y jugadoras, de otras latitudes.
“Es un fútbol que está haciendo explosión, y esto no se detendrá. El nivel de juego se está elevando, vienen generaciones pisando fuerte, niñas que, de 12 o 13 años, están mostrando una clase y nivel importante”, dice Andrea García Espinosa, de las Gavilanes, equipo que lideró la tabla general con 74 puntos. Y complementa Citlalli Euán Cocom, de las Muxes: “Esta es una revolución. Más mujeres jugando, nivel que va creciendo, y jugadoras de otras ligas, incluso profesionales, volteando a vernos”.
Para tomar en cuenta, jugadoras de la Liga MX como Estefanía Izaguirre (ex de San Luis y Xolas), Paola Calderón (portera, ex de Santos Laguna) y Mayte Wuaustorf (ex de Pachuca). Paola fue refuerzo de las Muxes.
En una visita ayer al Diario, las dos referentes de los equipos finalistas hablaron de sus deseos de seguir creciendo, pero que eso sea en la cancha y más allá del balón. El presidente de la Liga Femenil de Primera Fuerza, Edwin Vargas Martín: “Ha sido una lucha enorme, las mujeres de experiencia arropando a las de la nueva generación. Esperemos que puedan atraer más miradas, que se ganen el respeto que se merecen”.
Comenta Citlalli: “Es motivante que lleguen niñas y te digan: ¿quiero jugar como tú, llegar a donde has llegado”. Pero, acepta Andrea, “para eso se requiere más que jugar fútbol, hay un trabajo fuerte, sin bajar la guardia, trabajar y no dejar de prepararse. De pronto ves a muchachitas jugar, con 12, 13 años, y dices: ‘yo en mis años, no podría jugar así’”.
Los estereotipos han cambiado. Antes no era fácil ver a una mujer jugar un deporte en que generalmente hombres eran los que lo practicaban. “Pero esto ha cambiado. Y las mujeres estamos preparadas para eso, y para más”, admite Andrea.
Requieren, sí, más apoyos. Los patrocinios no llegan como con los varones. Los reflectores no se dan como con los hombres.
Y eso, dice Andrea, “es lo que más nos motiva para seguir adelante, pensar en que sí podemos”.
Quieren que la final sea un despunte en este sueño. “Nos esforzamos en toda la temporada y, gane quien gane, no queremos que esto se detenga. Por nosotros, por quienes nos apoyaron, y por quienes vienen detrás. Hay una gran cantidad de jugadoras buenas, alguna llegará algún día a la Liga MX. Eso queremos”. Recuerdan los esfuerzos de Lupita Worbis, la gran referente del fútbol femenil y todo lo que tuvo que sortear para llegar a la selección nacional. Y lo ven posible.— Gaspar Silveira


