• Freddie Mercury Vs. Juan Gabriel, uno de los memes más populares que desató el anuncio del partido México-Inglaterra. En la imagen central, Johan Vázquez y Jorge Sánchez festejan la victoria sobre Ecuador, el martes en el Estadio Azteca

El sueño mexicano en este Mundial se resume en tres palabras: “¿Y si sí?”

La pregunta omite el final —¿y si México gana?—, pero recoge la esperanza de dos generaciones de mexicanos que nunca han visto triunfar a una selección que hace 40 años no supera los cuartos de final de una Copa del Mundo, algo que podría cambiar hoy si vence a Inglaterra.

La frase es también el cántico repetido por millones de jóvenes que ahora tienen algo en lo que creer, algo que los une y los hace vibrar: un equipo renovado que no ha dejado de sorprenderlos desde el inicio del torneo y que sigue invicto y sin recibir goles.

“Ya rompimos la maldición”, dice Elián González, estudiante de enfermería de 22 años. “Esta selección nos ha dado mucha esperanza”, asegura el joven, originario de un suburbio de la capital, a quien su madre le contagió la pasión por el fútbol. Hay mucha juventud, eso es lo que nos ha dado realce y lo que nos puede hacer llegar… ¡pues a la final!”, agrega.

Las expectativas reales no son tan altas, pero ¿y si sí?

El objetivo es hacer historia

Los aficionados mexicanos no han dejado de celebrar desde la victoria en el partido inaugural contra Sudáfrica y este domingo están dispuestos a darlo todo durante el duelo frente a Inglaterra, en el que México puede igualar su mejor resultado histórico: alcanzar las semifinales, tras superar la barrera de los cuartos de final que nunca ha rebasado en los Mundiales.

Las estadísticas de victorias en el Estadio Azteca juegan a su favor, al igual que los más de 2,200 metros de altitud de la Ciudad de México. Pero la afición también preocupa a los ingleses, que mantienen en secreto la ubicación de su hotel de concentración para evitar que los hinchas mexicanos repitan la estruendosa serenata ofrecida a Ecuador la noche previa al partido.

Algunos aficionados ingleses incluso han reconocido en redes sociales que temen más enfrentar a México que a Brasil. Mientras los memes se multiplican enfrentando a personajes míticos de cada país —Cantinflas contra James Bond; Freddie Mercury contra Juan Gabriel— y las bandas Oasis y Maná comenzaron con sus quinielas, millones de aficionados llevan tres semanas desbordando ingenio, mostrando su cultura y tradiciones de todas las formas posibles, alentando a su selección incluso en partidos en los que México no jugaba y haciendo sonreír a extranjeros cuando su equipo perdía.

Cualquiera pensaría que los vídeos virales son producto de la inteligencia artificial, afirma David Cávita, de 26 años, pero no.

“Aquí todo lo pueden hacer volar”, dice en referencia a la moda de lanzar aficionados por los aires para que luego la multitud los reciba con los brazos.

“La vibra que se siente… nunca la había sentido así, nunca en mi vida, por nada”, afirma su amigo Esteban Bautista, de 21 años, estudiante de Ingeniería.

“Podemos llegar a hacer el mejor Mundial en casa”.

Un “enamoramiento desbordante”

El poder de cohesión y emoción del fútbol es bien conocido, pero algunos creen que en México va más allá.

“Lo que estamos viendo es como un enamoramiento apasionado, desbordante, sobre todo de jóvenes que quieren sentirse parte de algo, dejar atrás sus frustraciones y que están acompañando a una selección marcada por la juventud”, explica Carlos Cruz, de 54 años, fundador de una ONG que trabaja con adolescentes y actualmente funcionario del gobierno capitalino.

México tiene al jugador más joven del campeonato, Gilberto Mora (“Morita”), de 17 años, y a un futbolista que proviene de contextos adversos, Julián Quiñones. Ambos son símbolos para muchos, afirma Cruz.

“Mora es el que nos dio esa esperanza de que el mexicano llega hasta donde quiere”, dice Areli Navarrete, una joven de la misma edad que apenas comenzó a interesarse por el fútbol.

Omar Gutiérrez, analista de mercado de 46 años que jugó en fuerzas básicas de varios clubes mexicanos, agrega dos ingredientes más al fenómeno mundialista mexicano:

“Tenemos un equipo que ha jugado con pasión… y estamos ávidos, deseosos, y necesitados de algo que festejar”.— AP

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