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Por Rafael J. Ramos Vázquez

La historia de las Grandes Ligas es amplia y admirable; posee estadísticas, recuerdos, hechos memorables y todo lo inimaginable. Narra acontecimientos realizados por cada uno de los jugadores. Protagonistas que con sus hazañas han escrito páginas asombrosas. El acervo es verdaderamente inmenso, es una crónica que no acabará nunca y se escribirá eternamente mientras exista ese bello deporte, acertadamente llamado el rey.

Al leer biografías pude concluir que existen, a mi criterio, cinco jugadores que, por sus talentos, epopeyas, estadísticas, son parte de la élite de ese deporte, desde luego sin contradecir opiniones de gentes verdaderamente eruditas en la materia. Joe DiMaggio, Ted Williams, Lou Gehrig, Pete Rose y Stan Musial son por su perfección, elegancia, ferocidad y clarividencia los mejores en una caja de bateo.

Hablaré sobre el último nombrado: la finura del bateo está materializada en él, el guerrero y caballero perfecto del béisbol. De padre polaco, fue bautizado con el nombre de Stanislaw Franciszek Musial. Más tarde sería conocido en la Gran Carpa como Stan Musial.

Toda su vida militó con un solo equipo, los Cardenales de San Luis. Fueron más de veinte años, esa fidelidad a la franela ya no existe, ahora es lealtad al dinero. Hablar de Stan es hablar de la perfección, elegancia y efectividad en el bateo, era fino, consistente, un estudioso de los movimientos del pítcher, con ojos de águila perfectos, memorizaba la velocidad a la que cada lanzador tiraba su recta, curva o slider, cuando se paraba en la caja de bateo sabía a qué lanzamiento tirarle. Por eso, 16 temporadas consecutivas le sonó a la canica arriba de .300, proclamándose campeón de bateo de la Liga Nacional en siete temporadas; concluyó su carrera pegándole a la esférica al son de .331. En casi 11 mil turnos al bate, únicamente se ponchó 696 veces. Todos los lanzadores de la Liga le tenían pavor más que a cualquier otro toletero.

Un pítcher dijo jocosamente su técnica para dominar a Stan, señaló: “Le tiro cuatro bolas abiertas y luego intento sorprenderlo en primera, no hay otra forma”.

Musial bateaba y tiraba del lado siniestro. Portó el número 6 en sus dorsales y, en su honor, fue el primer número que retiraron los Cardenales.

Tres anécdotas sobre “Stan The Man”:

1. El presidente John F. Kennedy, en el Juego de Estrellas celebrado en 1962, le dijo a Stan Musial: “Hace un par de años decían que era demasiado joven para ser presidente y tú demasiado viejo para jugar béisbol. Pero los engañamos”.

2. Ty Cobb escribió un artículo para la revista “Life” que se publicó en 1952. Decía: “Musial era un mejor jugador que Joe DiMaggio en su mejor momento”. Stan, demostrando humildad, respondió a la crónica diciendo: “Cobb es el mejor del béisbol y Ty no quiero contradecirte, pero no puedo aceptar que alguna vez fui tan bueno como Joe DiMaggio”.

3. Un Juego de Estrellas, se fue a extrainnings. Cuando Musial entró a la caja de bateo, el gran Yogi Berra para distraerlo le dijo: “Caray Stan, me están matando los pies”. El cardenal respondió: “No te preocupes Yogi, te sacaré de ahí en un segundo”. Al siguiente lanzamiento pegó cuadrangular para dejar en el campo al equipo de la Americana.

En el momento de su retiro, Stan ostentaba 17 récords de Grandes Ligas, 29 de la Liga Nacional y 9 en Juego de Estrellas. Todo un personaje. Peloteros como él ya no existen. Decencia y grandeza en los diamantes, son cada día más escasos. Mérida, septiembre de 2026

Rafael J. Ramos Vázquez

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